Para "Sereno" ha contado con la batería de Alex González, del grupo mexicano Maná, y con los hermanos Walsh, responsables de la producción de trabajos de Tina Turner, Simple Minds, Elthon John y Peter Gabriel, y con los que ya había colaborado antes. Con Peter hizo "Directo 90" y Greg produjo los dos últimos, "Once maneras de ponerse el sombrero" (1997) y "Lo mejor de Bosé..."(1999), del que vendió un millón de copias.
"Es la primera vez que trabajan juntos y han conseguido el sonido contundente y violento que yo buscaba -explica-. Cada canción está tratada como un cuadro diferente y ha sido grabada en una habitación distinta de mi casa".
Y es que Miguel Bosé lleva trabajando desde hace varios meses en su casa de Madrid, sobre todo en la tranquilidad de las noches. "Era un viejo proyecto que le propuse a Alejandro Sanz cuando estaba aquí viviendo y hacía “El alma al aire”, luego se fue a grabarlo a Miami. Pero cuando Greg y Peter vinieron a casa para hacer la preproducción, decidimos que por qué no hacerlo nosotros, teníamos todo lo necesario e íbamos a estar más cómodos, y así fue".
Bosé suele componer también en casa. "Suelo tirar de librería y reconozco que el sesenta por ciento de lo que hago se pierde, porque cuando tengo una idea, o la grabó enseguida en una cinta, o igual de rápido la olvido".
Así ha compuesto los doce temas de "Sereno", que es también "el título de una canción con la que trato de establecer valores y es el primer álbum de esta última etapa -el último disco de temas inéditos es "Laberinto" de 1996- que tiene un marcado carácter personal, pero no premeditado, las cosas no se pueden buscar, surgen".
"Son relaciones vividas con nombre y apellido", afirma, excepto una de ellas "Gulliver", en la que cuenta la vida del último hombre sobre la tierra. Incluso, uno de los temas, "El hijo del capitán trueno", es la historia de su vida. "Yo quería ser oceanógrafo y mi padre no me dejaba, y al mismo tiempo coleccionaba piedras, eran dos maneras de afrontar la vida de forma muy diferente".
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"Es la primera vez que trabajan juntos y han conseguido el sonido contundente y violento que yo buscaba -explica-. Cada canción está tratada como un cuadro diferente y ha sido grabada en una habitación distinta de mi casa".
Y es que Miguel Bosé lleva trabajando desde hace varios meses en su casa de Madrid, sobre todo en la tranquilidad de las noches. "Era un viejo proyecto que le propuse a Alejandro Sanz cuando estaba aquí viviendo y hacía “El alma al aire”, luego se fue a grabarlo a Miami. Pero cuando Greg y Peter vinieron a casa para hacer la preproducción, decidimos que por qué no hacerlo nosotros, teníamos todo lo necesario e íbamos a estar más cómodos, y así fue".
Bosé suele componer también en casa. "Suelo tirar de librería y reconozco que el sesenta por ciento de lo que hago se pierde, porque cuando tengo una idea, o la grabó enseguida en una cinta, o igual de rápido la olvido".
Así ha compuesto los doce temas de "Sereno", que es también "el título de una canción con la que trato de establecer valores y es el primer álbum de esta última etapa -el último disco de temas inéditos es "Laberinto" de 1996- que tiene un marcado carácter personal, pero no premeditado, las cosas no se pueden buscar, surgen".
"Son relaciones vividas con nombre y apellido", afirma, excepto una de ellas "Gulliver", en la que cuenta la vida del último hombre sobre la tierra. Incluso, uno de los temas, "El hijo del capitán trueno", es la historia de su vida. "Yo quería ser oceanógrafo y mi padre no me dejaba, y al mismo tiempo coleccionaba piedras, eran dos maneras de afrontar la vida de forma muy diferente".
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