L.D. / EFE.-
El libro de Matos, describe realmente sus vivencias personales o memorias durante 27 años, desde el golpe de Fulgencio Batista en 1952 hasta el 21 de octubre de 1979, cuando sale de la cárcel tras cumplir una condena de 20 años "por traición a la revolución cubana".
Matos, de 75 años, maestro de profesión e ilustrado luchador por el restablecimiento en Cuba de la democracia, fue uno de los primeros comandantes de la revolución cubana en romper con Fidel Castro, a escasos nueve meses del triunfo de ésta, en 1959. "Yo empecé a notar como circulaba propaganda marxista entre las fuerzas armadas rebeldes y así se lo hice advertir repetidamente a Fidel, quien no le daba importancia a estos hechos y no hacia caso a estas preocupaciones mías y la de otro comandante como Camilo Cienfuegos", recuerda Matos.
El 19 de octubre de 1959, Matos le envió una carta a Castro con su renuncia como jefe militar de la provincia de Camagüey y donde afirmaba que "yo no soy comunista y no voy a prestarme a este error", además de le acusaba de estar desvirtuando el propósito inicial de la revolución. Castro envió a Cienfuegos a arrestar a Matos, posteriormente fue juzgado por un tribunal militar por "traición" y condenado a 20 años, sentencia que cumplió íntegramente en varias prisiones de la isla, bajo severas condiciones penitenciarias.
Una semana después, la avioneta Cessna que transportaba a Cienfuegos hacia la Habana se pierde y el carismático comandante de la revolución se da por desaparecido. "No tengo duda que los hermanos Castro dieron la orden de eliminarlo, Raúl no podía esconder su envidia y odio hacia Camilo, que era muy popular", dice Matos, quien dirige en Miami el movimiento anticastrista Cuba Independiente y Democrática.
Matos recuerda que durante los 20 años de prisión sufrió torturas físicas y psicológicas, que le rompieron varias costillas a consecuencia de las palizas y señala que fue uno de los pocos presos políticos que padeció, también, golpes en los genitales. El sospecha que hombres de confianza de Raúl Castro eran los encargados de torturarlo en la prisión y que faltando cuatro meses para que cumpliera su condena de 20 años, le seguían amenazando que no iba a salir con vida de la cárcel.
Tras haber cumplido su condena, Matos fue entregado a una comisión enviada por el Gobierno de Costa Rica y su caso fue seguido con atención por la organización Amnistía Internacional y por congresistas estadounidenses. Matos confiesa que espera vivir más para poder ver a Cuba, su patria, regresar a sus raíces democráticas.
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Matos, de 75 años, maestro de profesión e ilustrado luchador por el restablecimiento en Cuba de la democracia, fue uno de los primeros comandantes de la revolución cubana en romper con Fidel Castro, a escasos nueve meses del triunfo de ésta, en 1959. "Yo empecé a notar como circulaba propaganda marxista entre las fuerzas armadas rebeldes y así se lo hice advertir repetidamente a Fidel, quien no le daba importancia a estos hechos y no hacia caso a estas preocupaciones mías y la de otro comandante como Camilo Cienfuegos", recuerda Matos.
El 19 de octubre de 1959, Matos le envió una carta a Castro con su renuncia como jefe militar de la provincia de Camagüey y donde afirmaba que "yo no soy comunista y no voy a prestarme a este error", además de le acusaba de estar desvirtuando el propósito inicial de la revolución. Castro envió a Cienfuegos a arrestar a Matos, posteriormente fue juzgado por un tribunal militar por "traición" y condenado a 20 años, sentencia que cumplió íntegramente en varias prisiones de la isla, bajo severas condiciones penitenciarias.
Una semana después, la avioneta Cessna que transportaba a Cienfuegos hacia la Habana se pierde y el carismático comandante de la revolución se da por desaparecido. "No tengo duda que los hermanos Castro dieron la orden de eliminarlo, Raúl no podía esconder su envidia y odio hacia Camilo, que era muy popular", dice Matos, quien dirige en Miami el movimiento anticastrista Cuba Independiente y Democrática.
Matos recuerda que durante los 20 años de prisión sufrió torturas físicas y psicológicas, que le rompieron varias costillas a consecuencia de las palizas y señala que fue uno de los pocos presos políticos que padeció, también, golpes en los genitales. El sospecha que hombres de confianza de Raúl Castro eran los encargados de torturarlo en la prisión y que faltando cuatro meses para que cumpliera su condena de 20 años, le seguían amenazando que no iba a salir con vida de la cárcel.
Tras haber cumplido su condena, Matos fue entregado a una comisión enviada por el Gobierno de Costa Rica y su caso fue seguido con atención por la organización Amnistía Internacional y por congresistas estadounidenses. Matos confiesa que espera vivir más para poder ver a Cuba, su patria, regresar a sus raíces democráticas.
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