L. D. / EFE.-
“Salir del armario” muestra las relaciones entre compañeros de trabajo y las humillaciones que sufren los más débiles. "Tenía ganas de denunciar esta actitud y mostrar que los verdaderos idiotas son los que te humillan", ha dicho este jueves el realizador, que considera que "el mejor medio para transmitir este mensaje, o cualquier otro, es la comedia".
Una vez más, el realizador galo cuenta con un magnifico plantel de actores, formado en esta ocasión por Gérard Depardieu, Daniel Auteil y Thierry Lhermitte.
Auteil interpreta a Francois Pignon, un insignificante contable a quien su mujer ha abandonado por aburrido y su hijo no quiere ver por la misma razón. Su triste mundo se hunde al descubrir que va a ser despedido de su fábrica, pero el rumbo de su vida cambia cuando su vecino le recomienda que haga correr el rumor de que es homosexual. Al conocer la orientación sexual del protagonista, la empresa decide no echarle para mantener una actitud "políticamente correcta", ya que se trata de una fábrica de condones y un alto porcentaje de sus clientes son homosexuales.
El comportamiento de Francois Pignon no varía, ya que sigue siendo la misma persona insignificante y tímida de siempre, pero la mirada de sus compañeros cambia radicalmente. Todos los personajes se posicionan durante la película ante la presunta homosexualidad del contable, por lo que el tema de la orientación sexual adquiere protagonismo.
La película no ofende a la comunidad homosexual, que se ha mostrado de acuerdo con el tratamiento, según el director, quien ha añadido que "tan sólo algunos grupos radicales" han criticado que el largometraje "transmite la idea errónea de que las empresas favorecen a los homosexuales".
De hecho, "La Cena de los idiotas" es una obra teatral de Veber, que él llevó al celuloide y que ahora está en manos de un estudio norteamericano, que ha comprado los derechos del filme.
No es la primera vez que los EE UU se interesan por sus guiones, incluso una de las películas de Billy Wilder titulada "Buddy, Buddy" es una adaptación de "L'Emmerdeur" de Veber.
Veber ha dicho que "le dan miedo las adaptaciones" porque las productoras norteamericanas suelen desvirtuar la historia, pero ha recordado que en EE UU son pocos los que entran en las salas en versión original y "la única manera de llegar a un público amplio" es vender los derechos y rodar una versión en inglés.
Una vez más, el realizador galo cuenta con un magnifico plantel de actores, formado en esta ocasión por Gérard Depardieu, Daniel Auteil y Thierry Lhermitte.
Auteil interpreta a Francois Pignon, un insignificante contable a quien su mujer ha abandonado por aburrido y su hijo no quiere ver por la misma razón. Su triste mundo se hunde al descubrir que va a ser despedido de su fábrica, pero el rumbo de su vida cambia cuando su vecino le recomienda que haga correr el rumor de que es homosexual. Al conocer la orientación sexual del protagonista, la empresa decide no echarle para mantener una actitud "políticamente correcta", ya que se trata de una fábrica de condones y un alto porcentaje de sus clientes son homosexuales.
El comportamiento de Francois Pignon no varía, ya que sigue siendo la misma persona insignificante y tímida de siempre, pero la mirada de sus compañeros cambia radicalmente. Todos los personajes se posicionan durante la película ante la presunta homosexualidad del contable, por lo que el tema de la orientación sexual adquiere protagonismo.
La película no ofende a la comunidad homosexual, que se ha mostrado de acuerdo con el tratamiento, según el director, quien ha añadido que "tan sólo algunos grupos radicales" han criticado que el largometraje "transmite la idea errónea de que las empresas favorecen a los homosexuales".
De hecho, "La Cena de los idiotas" es una obra teatral de Veber, que él llevó al celuloide y que ahora está en manos de un estudio norteamericano, que ha comprado los derechos del filme.
No es la primera vez que los EE UU se interesan por sus guiones, incluso una de las películas de Billy Wilder titulada "Buddy, Buddy" es una adaptación de "L'Emmerdeur" de Veber.
Veber ha dicho que "le dan miedo las adaptaciones" porque las productoras norteamericanas suelen desvirtuar la historia, pero ha recordado que en EE UU son pocos los que entran en las salas en versión original y "la única manera de llegar a un público amplio" es vender los derechos y rodar una versión en inglés.
