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Concretamente, en los Cines Princesa de la capital se han registrado un total de 22 casos desde que la película se estrenó el pasado 26 de octubre. La gran mayoría de los afectados --18 de los 22-- han sido hombres y casi todos ellos abandonaron la sala alrededor del minuto 40.
Es entonces cuando se ve una de las escenas más fuertes de este film protagonizado por la francesa Isabelle Hupert, quien interpreta a la profesora de piano Erika Kohut que acaba de entrar en la cuarentena y vive con su madre. Para escapar de la sofocante influencia materna, Erika se escapa regularmente para ir a cines y espectáculos porno.
La vida sexual de la protagonista está constituida por un mórbido voyeurismo y unos impulsos de automutilación masoquista. La mayoría de las crisis se han producido inmediatamente después de la escena en la que Erika, encerrada en el baño de su casa, se autolesiona con una cuchilla de afeitar en la zona genital.
Las crisis de ansiedad, cuyos síntomas son dificultades para respirar y sensación de ahogo, náuseas, sudores y hormigueo en manos y brazos, se han producido en distintos grados. Algunos de los espectadores, tras comenzar a encontrase mal abandonaron la sala por su propio pie, pero otros se quedaron paralizados y tuvieron tenido que salir con ayuda de los acomodadores.
Psiquiatras consultados por Europa Press atribuyen esta reacción, que se da mayoritariamente entre hombres, a que esta escena hace resonar en el inconsciente la angustia de castración que define la teoría psicoanalítica.
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Es entonces cuando se ve una de las escenas más fuertes de este film protagonizado por la francesa Isabelle Hupert, quien interpreta a la profesora de piano Erika Kohut que acaba de entrar en la cuarentena y vive con su madre. Para escapar de la sofocante influencia materna, Erika se escapa regularmente para ir a cines y espectáculos porno.
La vida sexual de la protagonista está constituida por un mórbido voyeurismo y unos impulsos de automutilación masoquista. La mayoría de las crisis se han producido inmediatamente después de la escena en la que Erika, encerrada en el baño de su casa, se autolesiona con una cuchilla de afeitar en la zona genital.
Las crisis de ansiedad, cuyos síntomas son dificultades para respirar y sensación de ahogo, náuseas, sudores y hormigueo en manos y brazos, se han producido en distintos grados. Algunos de los espectadores, tras comenzar a encontrase mal abandonaron la sala por su propio pie, pero otros se quedaron paralizados y tuvieron tenido que salir con ayuda de los acomodadores.
Psiquiatras consultados por Europa Press atribuyen esta reacción, que se da mayoritariamente entre hombres, a que esta escena hace resonar en el inconsciente la angustia de castración que define la teoría psicoanalítica.
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