L D (EFE)
El libro, publicado por Espasa-Calpe y obra de Consuelo Yubero y de Javier Conde con el subtítulo de "Las muñecas de nuestras madres", recorre el mundo de este juguete desde Mariquita Pérez, "uno de los personajes más emblemáticos de la infancia española del siglo XX", hasta Nancy, "la primera muñeca de plástico hecha en España, que representó el acercamiento a Europa", precisó.
Las muñecas españolas de los años cuarenta se singularizan "por sus materiales, su ropa y sus accesorios, pues llegaron a contar con baúles, gafas, y hasta con una reproducción del carnet de identidad", aunque en realidad "cada una tiene una historia que contar", precisó Yubero. En plena posguerra, "en la que la sociedad española carece de todo", las muñecas tenían "todo lujo de detalles". De alguna manera, Mariquita Pérez, como la Cayetana, "pertenecían a la clase media-alta", añadió.
Cayetana, inspirada en la entonces niña y hoy Duquesa de Alba, "era lo más moderno, andaba, movía la cabeza y los ojos y decía papá y mamá", y "su ropa era confeccionada a la perfección, sin contar con las gafas, fabricadas en carey y cristal y que simulaban la miopía". La muñeca Cayetana, vestida con traje de gitana, fue la primera exportación de España a Rusia, lo que representó un gran impulso para su fabricante, Famosa, explicó Yubero.
Mariquita Pérez nació cuando una madre joven, Leonor Coello, comprobó el éxito que tenía entre el público ver a su hija vestida igual que su muñeca y pensó que podía hacerse una con la cara de la niña. Primera muñeca que tuvo nombre propio, la muñeca llegó a tener su propia canción: "Mariquita Pérez, qué elegante eres...", compuesta para ella por el maestro Jacinto Guerrero, agregó.
Poseedora con Javier Conde de una importante colección de muñecas, Consuelo Yubero precisó que una de las muñecas españolas más logradas fue "Anita diminuta", en su momento la mejor hecha de toda Europa, que contó con toda una literatura a su alrededor y protagonizó la revista "Minichicas". Más tarde el protagonismo fue para la Gisela, creada por Carmen Cervera, quien la hacía personalmente y llegó incluso a visitar sombrererías auténticas para copiar los sombreros.
© www.libertaddigital.com 2002
Todos los derechos reservados
!-->
Las muñecas españolas de los años cuarenta se singularizan "por sus materiales, su ropa y sus accesorios, pues llegaron a contar con baúles, gafas, y hasta con una reproducción del carnet de identidad", aunque en realidad "cada una tiene una historia que contar", precisó Yubero. En plena posguerra, "en la que la sociedad española carece de todo", las muñecas tenían "todo lujo de detalles". De alguna manera, Mariquita Pérez, como la Cayetana, "pertenecían a la clase media-alta", añadió.
Cayetana, inspirada en la entonces niña y hoy Duquesa de Alba, "era lo más moderno, andaba, movía la cabeza y los ojos y decía papá y mamá", y "su ropa era confeccionada a la perfección, sin contar con las gafas, fabricadas en carey y cristal y que simulaban la miopía". La muñeca Cayetana, vestida con traje de gitana, fue la primera exportación de España a Rusia, lo que representó un gran impulso para su fabricante, Famosa, explicó Yubero.
Mariquita Pérez nació cuando una madre joven, Leonor Coello, comprobó el éxito que tenía entre el público ver a su hija vestida igual que su muñeca y pensó que podía hacerse una con la cara de la niña. Primera muñeca que tuvo nombre propio, la muñeca llegó a tener su propia canción: "Mariquita Pérez, qué elegante eres...", compuesta para ella por el maestro Jacinto Guerrero, agregó.
Poseedora con Javier Conde de una importante colección de muñecas, Consuelo Yubero precisó que una de las muñecas españolas más logradas fue "Anita diminuta", en su momento la mejor hecha de toda Europa, que contó con toda una literatura a su alrededor y protagonizó la revista "Minichicas". Más tarde el protagonismo fue para la Gisela, creada por Carmen Cervera, quien la hacía personalmente y llegó incluso a visitar sombrererías auténticas para copiar los sombreros.
Todos los derechos reservados
!-->
