L D (Agencias)
"'Guerreros' no es una película política. Es la historia de unos niños que van al infierno", señaló Calparsoro. La acción de "Guerreros" se sitúa en Kosovo un año después de que la Alianza Atlántica bombardease la zona para proteger a los rebeldes albanokosovares del acoso de Milosevic, cuando la región se ha convertido en un protectorado militar en el corazón de Europa. Es en ese momento cuando una compañía de ingenieros del Ejército español integrada en la KFOR trata de llevar a cabo una acción técnica humanitaria.
Al cineasta vasco, que ha rodado en escenarios reales en territorio kosovar, para luego completarse los exteriores en el Pirineo leridano, le propusieron hacer una película bélica y eligió filmar un análisis del miedo, del dolor y el terror que conlleva toda contienda bélica con unos soldados que llegan a Kosovo en plan aventura y terminan convirtiéndose en animales.
Calparsoro confesó que había enviado el guión, firmado a medias entre él y Juan Kavestany tanto a la ONU como al Ejército español, el cual le facilitó no sólo adiestramiento para los actores, sino que puso a su disposición todo tipo de equipamiento, sin tener que hacer concesión alguna al guión original. "He usado la zona de conflicto de Kosovo por su proximidad -señaló el director-, pero Kosovo es más un decorado, porque todo está contado desde los personajes y lo que les rodea es algo confuso, difuso, donde no quería meterme. La historia puede pasar allí o en otra contienda, pero lo importante era contar que los personajes no son ni héroes ni antihéroes. Como en el libro 'El señor de las moscas', son niños que se convierten en salvajes".
Al cineasta vasco, que ha rodado en escenarios reales en territorio kosovar, para luego completarse los exteriores en el Pirineo leridano, le propusieron hacer una película bélica y eligió filmar un análisis del miedo, del dolor y el terror que conlleva toda contienda bélica con unos soldados que llegan a Kosovo en plan aventura y terminan convirtiéndose en animales.
Calparsoro confesó que había enviado el guión, firmado a medias entre él y Juan Kavestany tanto a la ONU como al Ejército español, el cual le facilitó no sólo adiestramiento para los actores, sino que puso a su disposición todo tipo de equipamiento, sin tener que hacer concesión alguna al guión original. "He usado la zona de conflicto de Kosovo por su proximidad -señaló el director-, pero Kosovo es más un decorado, porque todo está contado desde los personajes y lo que les rodea es algo confuso, difuso, donde no quería meterme. La historia puede pasar allí o en otra contienda, pero lo importante era contar que los personajes no son ni héroes ni antihéroes. Como en el libro 'El señor de las moscas', son niños que se convierten en salvajes".
