L D (EFE)
Además, pide a los museos que reflexionen sobre cómo utilizar las facilidades que pone a su disposición la sociedad de la información para "llegar a más gente sin devaluar el mensaje". A su juicio, los museos se han incardinado en la globalización, entendida como la facilidad de acceso a la comunicación y el conocimiento, pero ese hecho conlleva "el peligro de banalizar el mensaje, no de democratizarlo, por un exceso de información o un tratamiento inadecuado de ella". El actual director del proyecto de La Casa Encendida, de Caja Madrid, sostiene que la calidad de las propuestas artísticas que se presentan en los espacios de arte es "perfectamente compatible" con su difusión entre el gran público, y agregó que los museos deben hacer posible ambos factores.
"No es una tarea fácil, porque de lo contrario sería tan sencillo abrir un centro de arte como un supermercado, pero esa es la tarea que hay que hacer", subrayaba Guirao antes de pronunciar la conferencia «Museos y globalización». El ex responsable del Reina Sofía puso como símbolo de la devaluación del contenido artístico de los museos al Guggenheim, al que define como "un fenómeno mediático y de éxito social, pero que cultural y artísticamente ha transmitido un mensaje muy dudoso". El Guggenheim, argumenta, es "un museo cuyo eje principal no es la colección", y resulta "muy difícil entender que se abra mayoritariamente sólo a propuestas que no dejan de ser ambiguas", como una exposición sobre motos.
"Hay una metáfora muy visual e interesante: conocemos más el museo por su espléndido envoltorio que por lo que contiene", manifestaba. Guirao, además, señala que los centros de arte españoles han llegado tarde a la incorporación a las nuevas tecnologías para hacer más eficaz su labor, y reclamó que profundicen en ese sentido. Respecto al estado del arte, opina que en estos tiempos ha comenzado a ser más permeable a los problemas sociales, tal como sucedió en las décadas de los 60 y 70, aunque puso en duda de que eso suponga un valor añadido a las propuestas que se formulan en la actualidad. El interés de los creadores por los problemas de su tiempo, tales como el medioambiente, las migraciones o el urbanismo, ha puesto fin a una etapa de "ensimismamiento casi claustrofóbico" que se ha prolongado durante más de veinte años, señala.
"No es una tarea fácil, porque de lo contrario sería tan sencillo abrir un centro de arte como un supermercado, pero esa es la tarea que hay que hacer", subrayaba Guirao antes de pronunciar la conferencia «Museos y globalización». El ex responsable del Reina Sofía puso como símbolo de la devaluación del contenido artístico de los museos al Guggenheim, al que define como "un fenómeno mediático y de éxito social, pero que cultural y artísticamente ha transmitido un mensaje muy dudoso". El Guggenheim, argumenta, es "un museo cuyo eje principal no es la colección", y resulta "muy difícil entender que se abra mayoritariamente sólo a propuestas que no dejan de ser ambiguas", como una exposición sobre motos.
"Hay una metáfora muy visual e interesante: conocemos más el museo por su espléndido envoltorio que por lo que contiene", manifestaba. Guirao, además, señala que los centros de arte españoles han llegado tarde a la incorporación a las nuevas tecnologías para hacer más eficaz su labor, y reclamó que profundicen en ese sentido. Respecto al estado del arte, opina que en estos tiempos ha comenzado a ser más permeable a los problemas sociales, tal como sucedió en las décadas de los 60 y 70, aunque puso en duda de que eso suponga un valor añadido a las propuestas que se formulan en la actualidad. El interés de los creadores por los problemas de su tiempo, tales como el medioambiente, las migraciones o el urbanismo, ha puesto fin a una etapa de "ensimismamiento casi claustrofóbico" que se ha prolongado durante más de veinte años, señala.
