L D (EFE)
Richard Gere llegó el domingo a Madrid junto Adrian Lyne y Oliver Martínez, el otro protagonista masculino de "Infiel", película que se estrena el próximo día 14 en España. La capital de España era la última etapa de la gira promocional por Europa de esta "Infiel" y, antes de dedicar el día de hoy enteramente a la prensa, el actor norteamericano decidió pasar el domingo en Toledo.
En "Infiel", Richard Gere abandona su faceta de galán para encarnar a un hombre casado y padre de familia, un hombre feliz hasta que descubre que su mujer le engaña. A sus 52 años, Gere dice que nunca ha planificado su carrera "no conozco a nadie que lo haga" y ha sabido madurar en el cine pasando de títulos donde lucía su palmito como "American Gigoló", a comedias fenómeno como "Pretty Woman", filmes judiciales como "Las dos caras de la verdad" o dramas oscuros como éste, firmado por Adrian Lyne, el autor de "Nueve semanas y media" o "Atracción fatal".
Después de haber trabajado a las órdenes de cineastas como Coppolla o Altman, Richar Gere confiesa que si bien para las actrices la preocupación por seguir en activo pasados los cuarenta años "entraña en muchos casos ansiedad y paranoia", para él la evolución en el cine ha sido algo "muy constante". "No se trata -explica- de elecciones profesionales, sino más bien de una evolución y una elección personal hasta que cada cosa encuentra su lugar".
En "Infiel", Richard Gere abandona su faceta de galán para encarnar a un hombre casado y padre de familia, un hombre feliz hasta que descubre que su mujer le engaña. A sus 52 años, Gere dice que nunca ha planificado su carrera "no conozco a nadie que lo haga" y ha sabido madurar en el cine pasando de títulos donde lucía su palmito como "American Gigoló", a comedias fenómeno como "Pretty Woman", filmes judiciales como "Las dos caras de la verdad" o dramas oscuros como éste, firmado por Adrian Lyne, el autor de "Nueve semanas y media" o "Atracción fatal".
Después de haber trabajado a las órdenes de cineastas como Coppolla o Altman, Richar Gere confiesa que si bien para las actrices la preocupación por seguir en activo pasados los cuarenta años "entraña en muchos casos ansiedad y paranoia", para él la evolución en el cine ha sido algo "muy constante". "No se trata -explica- de elecciones profesionales, sino más bien de una evolución y una elección personal hasta que cada cosa encuentra su lugar".
