L D (EFE)
Editado por La Esfera de los Libros, este volumen, que viene precedido de la fuerte polémica que ha desatado en Francia e Italia, donde se han vendido más de un millón de ejemplares, contiene la versión íntegra de los "metros y metros" de texto que, "como en una cascada", manaron de la pluma de la escritora los días posteriores a la tragedia, vivida por ella desde su casa neoyorquina de Manhattan.
El libro lo considera su propia autora "un sermón" dirigido a los italianos y al resto de los europeos con el ánimo de despertar "a un oso en letargo", y contiene además un extenso prólogo en el que Fallaci, que no ahorra los más duros insultos para nadie que no sean los Estados Unidos, explica cómo se gestó el volumen.
"Nació de repente, estalló como una bomba", de manera semejante a la catástrofe "que incineró a miles de personas y desintegró las torres del World Trade Center", cuenta la conocida periodista. Su versión reducida, que en el diario milanés, con el título de "Carta desde Nueva York", ocupó cuatro páginas y cuarto, hizo que se vendieran más de un millón de ejemplares del periódico en horas. Del millón largo de copias de "La rabia y el orgullo" vendidas por Rizzoli hasta el momento, 200.000 lo fueron en un solo día.
En sus páginas, Fallaci explica cómo fueron las imágenes de televisión con los palestinos "locos de alegría, celebrando la masacre", y las noticias que le llegaban de una Italia con la que rompió hace años, y según las cuales muchos pensaban que lo sucedido les estaba bien empleado a los americanos, lo que la empujaron a hacer "lo único que podía hacer: escribir". Pero Fallaci, que ha roto un silencio que duraba ya diez años, lo hace con una rabia, un odio y un desprecio tan desbocados, con un vómito tan amargo, que uno se pregunta si no guardará relación ese discurso suyo con la otra batalla a muerte que desde hace años libra con el cáncer.
El libro lo considera su propia autora "un sermón" dirigido a los italianos y al resto de los europeos con el ánimo de despertar "a un oso en letargo", y contiene además un extenso prólogo en el que Fallaci, que no ahorra los más duros insultos para nadie que no sean los Estados Unidos, explica cómo se gestó el volumen.
"Nació de repente, estalló como una bomba", de manera semejante a la catástrofe "que incineró a miles de personas y desintegró las torres del World Trade Center", cuenta la conocida periodista. Su versión reducida, que en el diario milanés, con el título de "Carta desde Nueva York", ocupó cuatro páginas y cuarto, hizo que se vendieran más de un millón de ejemplares del periódico en horas. Del millón largo de copias de "La rabia y el orgullo" vendidas por Rizzoli hasta el momento, 200.000 lo fueron en un solo día.
En sus páginas, Fallaci explica cómo fueron las imágenes de televisión con los palestinos "locos de alegría, celebrando la masacre", y las noticias que le llegaban de una Italia con la que rompió hace años, y según las cuales muchos pensaban que lo sucedido les estaba bien empleado a los americanos, lo que la empujaron a hacer "lo único que podía hacer: escribir". Pero Fallaci, que ha roto un silencio que duraba ya diez años, lo hace con una rabia, un odio y un desprecio tan desbocados, con un vómito tan amargo, que uno se pregunta si no guardará relación ese discurso suyo con la otra batalla a muerte que desde hace años libra con el cáncer.
