L D (EFE)
30 investigadores emprendieron el 30 de junio pasado su travesía a través de la agreste e inexplorada selva del río Alto Madre de Dios para intentar confirmar sus hipótesis sobre la ubicación del último bastión donde se refugiaron los incas con numerosos tesoros, cuando llegaron los conquistadores españoles.
El equipo, encabezado por el polaco-italiano Jacek Palkiewicz, periodista y explorador, ha asegurado que la expedición, que ha durado dos años, le ha permitido verificar que la ciudad perdida se encuentra en una zona colindante con el parque nacional del Manu, entre los departamentos de Cuzco y Madre de Dios, en el sureste de Lima. El viaje hacia Paititi ha permitido confirmar todos los datos documentales y de la leyenda, como que la ciudad se encontraba a 10 días de camino del Cuzco, la antigua capital del Imperio Inca.
Palkiewicz señaló que lo más sorprendente fue comprobar que "la leyenda" es totalmente cierta, ya que habla que la ciudad estaba bajo una laguna, que ha sido encontrada en una meseta de cuatro kilómetros cuadrados cubierta totalmente de vegetación. Especialistas de la Universidad de San Petersburgo (Rusia) que integraron la expedición han confirmado con la ayuda de geo-radares que bajo la laguna existe un entramado de cavernas y túneles donde, cuenta la leyenda, se escondieron los tesoros de los últimos incas.
El equipo, encabezado por el polaco-italiano Jacek Palkiewicz, periodista y explorador, ha asegurado que la expedición, que ha durado dos años, le ha permitido verificar que la ciudad perdida se encuentra en una zona colindante con el parque nacional del Manu, entre los departamentos de Cuzco y Madre de Dios, en el sureste de Lima. El viaje hacia Paititi ha permitido confirmar todos los datos documentales y de la leyenda, como que la ciudad se encontraba a 10 días de camino del Cuzco, la antigua capital del Imperio Inca.
Palkiewicz señaló que lo más sorprendente fue comprobar que "la leyenda" es totalmente cierta, ya que habla que la ciudad estaba bajo una laguna, que ha sido encontrada en una meseta de cuatro kilómetros cuadrados cubierta totalmente de vegetación. Especialistas de la Universidad de San Petersburgo (Rusia) que integraron la expedición han confirmado con la ayuda de geo-radares que bajo la laguna existe un entramado de cavernas y túneles donde, cuenta la leyenda, se escondieron los tesoros de los últimos incas.
