L D (EFE)
El sobrino de la actriz, Benjamín Félix, señaló a EFE que su tío, José Benjamín Félix Güereña, presentó ante un tribunal mexicano una petición de exhumación y que "la mayoría de la familia le apoya". "El objetivo es sacar la verdad de las cosas. Cuando ella murió hubo mucho hermetismo, lo que generó desconfianza", agregó.
María Félix, cuyo verdadero nombre era María de los Angeles Félix Güereña, murió el 8 de abril, justo el día en que cumplía 88 años, mientras dormía, víctima de lo que un médico certificó como un infarto. Sus empleados no permitieron que los familiares vieran el cadáver, al que sólo tuvo acceso su amigo Ernesto Alonso, y no se le practicó la autopsia.
Al día siguiente de su deceso, y cuando todavía sus restos eran velados en el Palacio de Bellas Artes, comenzaron las disputas por su herencia entre los empleados que la cuidaron en sus últimos años y sus parientes. La familia acusó a los asistentes de "la Doña" de mantenerlos alejados e impedir todo contacto con ella.
La disputa se incrementó con la posterior lectura del testamento, en el que María Félix dispuso que todos sus bienes y la mitad de su dinero fueran para su asistente personal, Luis Martínez de Anda. El resto de su patrimonio se lo dejó a su último compañero sentimental, el pintor francés Antoine Tzapoff y a Javier Téllez, secretario de su hijo, Enrique Alvarez Félix, fallecido en mayo de 1996 de un ataque al corazón.
La declaración de la última voluntad de la actriz no consideró a los familiares, lo que generó sospechas y les animó a pedir una investigación para comprobar la legalidad del testamento. Benjamín Félix reconoció que en la base de la petición de exhumación de los restos de su tía está la "inconformidad" de la familia con lo dispuesto en el testamento.
María Félix, cuyo verdadero nombre era María de los Angeles Félix Güereña, murió el 8 de abril, justo el día en que cumplía 88 años, mientras dormía, víctima de lo que un médico certificó como un infarto. Sus empleados no permitieron que los familiares vieran el cadáver, al que sólo tuvo acceso su amigo Ernesto Alonso, y no se le practicó la autopsia.
Al día siguiente de su deceso, y cuando todavía sus restos eran velados en el Palacio de Bellas Artes, comenzaron las disputas por su herencia entre los empleados que la cuidaron en sus últimos años y sus parientes. La familia acusó a los asistentes de "la Doña" de mantenerlos alejados e impedir todo contacto con ella.
La disputa se incrementó con la posterior lectura del testamento, en el que María Félix dispuso que todos sus bienes y la mitad de su dinero fueran para su asistente personal, Luis Martínez de Anda. El resto de su patrimonio se lo dejó a su último compañero sentimental, el pintor francés Antoine Tzapoff y a Javier Téllez, secretario de su hijo, Enrique Alvarez Félix, fallecido en mayo de 1996 de un ataque al corazón.
La declaración de la última voluntad de la actriz no consideró a los familiares, lo que generó sospechas y les animó a pedir una investigación para comprobar la legalidad del testamento. Benjamín Félix reconoció que en la base de la petición de exhumación de los restos de su tía está la "inconformidad" de la familia con lo dispuesto en el testamento.
