L D (EFE)
Publicado por Ave del Paraíso, "Corazón de perro" es el último libro de este escritor que vive desde hace 30 años en Nueva York, donde da clases y lugar de donde parte su explosivo verbo, compartido con su Mancha natal, donde pasa los veranos desde la infancia. "De este cruce de caminos, de esta doble experiencia del espacio manchego blanco y seco y del neoyorkino nocturno y perverso nace 'Corazón de perro'", dice Cañas.
Con la voluntad, plasmada en todos sus libros, de buscar un estilo que no se parezca "al consabido estilo de la poesía española", asegura el autor, Dionisio Cañas pasea por las calles de Nueva York, "con el sentimiento de nómada" y con un libro de Cioran bajo del brazo. Una ciudad que ha servido de imán para muchos poetas y que según relata el autor, "da mucha libertad porque no tienes ninguna raíz o ningún pasado histórico que te aplaste como una losa de cementerio, y, además, te da entusiasmo para vivir otros lenguajes, otros sonidos muy diferentes a los tuyos".
Y para expresar este grito apasionado y contestatario, Cañas utiliza la prosa poética, y en su canción de once de septiembre dice: "Margaritas con olor a gasolina, las ruinas de todos los rosales, desiertos quemados, abandonados los pozos del petróleo, las ciudades sin flor. Todo lo hemos visto ya, todo...¡Qué podemos esperar de este bendito, maldito, humano!".
Además, este verano también ha salido a la calle su ensayo en castellano "Memorias de un mirón (Voyeurismo y sociedad)", editado por Debolsillo, un libro donde Cañas de forma amena y sin pelos en la lengua recorre la trayectoria histórica del fenómeno erótico conocido como "voyeurismo".
Con la voluntad, plasmada en todos sus libros, de buscar un estilo que no se parezca "al consabido estilo de la poesía española", asegura el autor, Dionisio Cañas pasea por las calles de Nueva York, "con el sentimiento de nómada" y con un libro de Cioran bajo del brazo. Una ciudad que ha servido de imán para muchos poetas y que según relata el autor, "da mucha libertad porque no tienes ninguna raíz o ningún pasado histórico que te aplaste como una losa de cementerio, y, además, te da entusiasmo para vivir otros lenguajes, otros sonidos muy diferentes a los tuyos".
Y para expresar este grito apasionado y contestatario, Cañas utiliza la prosa poética, y en su canción de once de septiembre dice: "Margaritas con olor a gasolina, las ruinas de todos los rosales, desiertos quemados, abandonados los pozos del petróleo, las ciudades sin flor. Todo lo hemos visto ya, todo...¡Qué podemos esperar de este bendito, maldito, humano!".
Además, este verano también ha salido a la calle su ensayo en castellano "Memorias de un mirón (Voyeurismo y sociedad)", editado por Debolsillo, un libro donde Cañas de forma amena y sin pelos en la lengua recorre la trayectoria histórica del fenómeno erótico conocido como "voyeurismo".
