
"En el país de Ossaniul existe una fortaleza tan desproporcionada como inaccesible: la Casa Culminante. Sus amos, la noble familia de Aldercrest, reinan sobre un verdadero ejército de esclavos. En lo más bajo del escalafón, el joven Moth realiza las tareas más ingratas y tiene pocas esperanzas de vivir más allá de la infancia. Hasta el día en que conoce a Obsidian, un misterioso prisionero de la Casa que le susurra en sueños". Así reza la descripción de la historia que Planeta Cómics nos trae hoy a esta sección de cómics de Libertad Digital. Hablamos de la esperada The Highest House, que ya está en las librerías y que hoy vamos a analizar en estas líneas.

Antes de entrar en la Casa Culminante, vamos con el apartado técnico: guion de Mike Carey, dibujo de Peter Gross, 200 páginas, editorial Planeta, contiene The Highest House y tiene un precio de 18,95 euros.
Una buena historia que necesitaba un mayor tamaño
Contado anteriormente el argumento nos metemos ya de lleno en este cómic que como reza el titular mezcla esclavitud y magia al servicio de una historia que se cocina a un ritmo pausado, algo que no es malo, ni mucho menos. Para gustos los colores y las viñetas, por supuesto, pero si una historia es buena y se trata bien, te acabas adaptando a cualquier ritmo. En mi caso ya esperaba un tono calmado y sosegado, por lo que no me vi sorprendido por esa paciencia a la hora de la narrativa por parte de Mike Carey. Reconozco que prefiero más velocidad, eso sí, aunque en ningún momento te saca de la lectura o se hace demasiado tediosa. Aún así, si vienes de un género más dinámico como es el de Marvel o DC, por ejemplo, puede que notes cierta ansiedad a la hora de ver desarrollados los puntos más importantes del guion.

La narrativa se centra lógicamente en la figura del joven Moth, un personaje con muchas capas que son perfectamente analizadas por Carey en este inicio y presentación de la historia. Nos presenta un auténtico sufridor en potencia que desde pequeño convive con su hermana ciega y con una madre dispuesta a venderle para llevar comida a la mesa o dinero a sus bolsillos. Pese a todo ese sufrimiento, el buen corazón de nuestro protagonista siempre destaca en todo lo que hace y esa es la parte más bonita de este inicio. Estamos ante una historia que mezcla esclavitud y violencia, cuando es necesaria, pero nunca se olvida de que dentro de todos estos episodios puede haber esperanza y sobre todo rebeldía. Ahí empieza a crecer el cómic, cuando la rebeldía y las ganas de Moth de cambiar el mundo se apoderan de todas y cada una de sus acciones.

Por otro lado, al hablar de esclavitud, señores y esclavos es evidente el toque medieval de este cómic. Mezclado además con magia y leyendas muy influenciadas por la mitología balcánica . Conspiraciones, intentos de asesinatos, venganzas, caballeros, historias de amor prohibidas que pueden destruir los cimientos de todo el reino... todo ello desde el punto de vista inocente de Moth, el cual irá descubriendo los secretos que esconde la ciudad gracias a sus vivencias, amistades, anhelos amorosos y también con la presencia de otro de los elementos que dan color a esta narración, la voz que le susurra. ¿Quién será? ¿Es humano? ¿Lo fue algún día? ¿Es un demonio? ¿O será un monstruo? Misterio al servicio del lector, lo que completa un buen primer arco de presentación que se suma a un imponente dibujo de Peter Gross del que os dejo varios ejemplos.


Ahora bien, la historia cumple, el dibujo es más que notable, pero... hay un pero importante y en este caso lo encuentro en el tamaño de la edición. Es un cómic que demanda sí o sí un tamaño mucho más grande y no el que nos encontramos aquí. Tanto por la estética como por la lectura. Por momentos es bastante complicado no dejarse los ojos leyendo los pequeños bocadillos apilados entre tantas viñetas que están pidiendo a gritos más espacio en el que mostrarse. Esa sensación de acumulación puede ‘golpear’ a los lectores más veteranos en edad y experiencia, además de que impide que el gran dibujo de Peter Gross se muestre en plenitud. No es lo mismo tener unas preciosas vistas desde lo alto de los edificios o sentir la grandiosidad y el poder de la Casa Culminante en un tamaño europeo que tener las dimensiones más reducidas de esta edición. No es lo mismo, se lo aseguro, y eso me resta puntos positivos a la experiencia. Es el gran ‘pero’ que le encuentro, porque todo lo demás me ha gustado.
Conclusión: salvo por el tamaño de la edición, The Highest House es una buena obra de fantasía que gustará a los amantes del género. Con una narración elaborada y cocinada a fuego lento. El dibujo, sobresaliente. Si gustan, disfruten de la lectura.

