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El asalto al Louvre dejó la corona de la emperatriz Eugenia aplastada: así será su restauración

La corona sufrió daños al ser forzada por los ladrones para sacarla de su vitrina

La policía junto al montacargas utilizado por los ladrones para irrumpir en el Museo del Louvre. | Europa Press

El espectacular robo de las joyas de la corona francesa en el Museo del Louvre, ocurrido en octubre y bautizado por la prensa como el "robo del siglo", dejó una de sus piezas más emblemáticas seriamente dañada.

El robo tuvo lugar el 19 de octubre, poco después de la apertura del museo. Un grupo de cuatro hombres utilizó una plataforma elevadora instalada en un camión para acceder a la Galería Apolo, donde forzaron dos vitrinas y sustrajeron nueve piezas de las joyas de la corona. El botín fue valorado en unos 88 millones de euros.

Asalto al Museo del Louvre: estas son las joyas robadas de valor incalculable

El asalto obligó a desalojar a los visitantes y desencadenó varias huelgas del personal del museo, que denunció el deterioro de las condiciones de trabajo y la falta de recursos en uno de los principales símbolos culturales de Francia.

Así será la restauración de la corona

La corona de la emperatriz Eugenia fue extraída por los ladrones a través de una abertura estrecha, lo que deformó su estructura y provocó la pérdida de algunos elementos. Meses después, el museo ha confirmado que, pese al impacto sufrido. El Louvre informó este miércoles de que la corona podrá recuperarse por completo, ya que casi todos sus componentes originales se conservan. Según el comunicado oficial, solo falta uno de los elementos decorativos, por lo que no será necesario recrear partes de la pieza.

La institución explicó que la corona sufrió una fuerte deformación por aplastamiento. Durante el robo, los ladrones la sacaron por una ranura relativamente estrecha, lo que provocó el desprendimiento de los aros. Uno de ellos se perdió en la propia galería y, posteriormente, un golpe violento terminó por aplastar la estructura.

A pesar de los daños, el balance de las piedras preciosas es positivo. La corona, originalmente compuesta por 56 esmeraldas, conserva todas ellas. De los 1.354 diamantes que la adornaban, faltan solo una decena, todos de pequeño tamaño, situados en el perímetro de la base. Otros nueve se desprendieron, pero fueron recuperados.

También se han localizado todas las palmetas decorativas, incluida una que apareció cerca de la vitrina en la Galería Apolo. Cuatro de estas piezas, sin embargo, quedaron separadas de la montura durante el asalto.

El museo ha indicado que la restauración se encargará a un profesional acreditado mediante un proceso de licitación, de acuerdo con la normativa francesa sobre patrimonio y contratación pública.

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