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Juan Manuel González

‘Hop’: Un conejo macarra

Cada pocas semanas, Hollywood estrena un nuevo filme animado en su variedad digital o tradicional. Y cada mes, uno que mezcla imagen real con imagen por ordenador. Todas ellas tienen en común su objetivo, que no es otro que cautivar al público familiar e infantil, verdadera mina para unos grandes estudios cada vez menos preocupados por confeccionar cine adulto. Hop, que mezcla actores de carne y hueso con otros digitales, no se molesta en distanciarse un ápice de ese modelo, pero lo cierto es que brilla con cierta luz por encima de sus rivales. ¿Qué es lo que distingue a las aventuras del conejito de Pascua, interpretado en su versión original por el contestatario Russell Brand, de otros éxitos por el estilo?

Lo cierto es que espíritu puñetero del humor de Brand parece haberse contagiado en cierta medida al tono del filme, lo que aúpa a Hop como una de las producciones más logradas dentro de la última ola de cintas infantiles. Sin brillar por su originalidad ni por un desarrollo sorprendente, Hop supera a otras como Alvin y las ardillas o la reciente El Oso Yogui gracias a una apuesta clara por el humor por encima de sentimentalismos. A pesar de no resultar un filme memorable, se sigue con un interés que supera la media del género.

El guión de Cinco Paul y Ken Dario, autores de textos para la serie de animación Bob Esponja, se permite guiños a un sector adulto, y el diseño de los personajes y su expresividad son capaces agradar tanto a niños como a padres. Paul y Dario convierten a unos adorables pollitos hispanos en los villanos de la función, y se reservan algunos guiños a E.T. (tanto Hop como Fred, su compañero humano, son dos ni-nis que comparten edad y aficiones) y un par de gags memorables en los que el conejo ejerce de muñeco.

Sea como fuere, el director Tim Hill ha confeccionado una película que es divertida por sí misma y que no rehuye cierto humor absurdo, y en la que el soso galán James Marsden, consigue reciclarse con éxito en una suerte de histriónico Johnny Depp. La moraleja nunca predomina frente al humor y también ayuda el diseño de los personajes, pese a algún efecto visual menos logrado de lo debido. Hop no destaca por su inspiración, pero es un producto siempre decente.

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