Colabora
Juan Manuel González

Crítica: '3 días para matar', con Kevin Costner

Kevin Costner es el protagonista de un thriller de acción ambientado en París y con más de una sorpresa sentimental.

A películas como 3 días para matar también hay que entenderlas. Antes de su primera imagen aparece el logo de Europacorp de Luc Besson, productora responsable de haber llenado las pantallas de actioners de producción internacional y tamaño medio, como las sagas Venganza con Liam Neeson, Desde París con amor con John Travolta o Transporter con Jason Statham. Quienes hayan visto o apreciado alguna de las anteriores, y yo lo he hecho (también he odiado otras muchas suyas, como Malavita o MS1: Máxima Seguridad) comprenderán ante qué clase de producto estamos ahora. Todo en 3 días para matar se pliega, por tanto, a los estereotipos actuales del género de espionaje, esta vez con la historia un veterano agente de la CIA afrontando sus últimos meses de vida en la capital francesa y tratando de reconectar con su familia. Habrá quien deteste la falta de ambición de una película que a mi, a priori, me parece un plato apetecible.

En 3 días para matar Luc Besson, con ayuda del director norteamericano McG, ha facturado un thriller al uso, pero también una película con ciertas particularidades. Dominada totalmente por un Kevin Costner a quien se le debería devolver el estatus de estrella, la intriga es tan formularia e inverosímil como todas las aventuras como guionista, director y productor de Besson. De nuevo, asoman en ella ciertos ramalazos de John Carpenter, esta vez en cierto recurso argumental, que ya son habituales en la filmografía del francés. Pero también, ojo, un poco más sentimental. Pese al prólogo de acción, ruidoso y un punto macabro, los títulos de crédito de la película nos anticipan ya un show más crepúscular y romántico que el binomio Venganza producidas por el francés, a partir de ahora nuevos puntos de referencia del cine de acción más directo y macarra (y dos cintas que, cada vez que las veo, me parecen mejores).

Siempre en clave Besson, la de un cómic "noir" que necesita deshacerse de ciertas ambiciones o prejuicios, 3 días para matar trata de explorar la paternidad y las relaciones familiares disfuncionales de un hombre maduro... y lo hace como Besson puede o sabe. Es decir, introduciendo a capón varias subtramas que nunca llegan a conectar adecuadamente con la intriga troncal y que, en esta ocasión, alargan excesivamente un metraje que (al contrario de nuevo que las citadas entregas de Venganza, siempre eficaces y energéticas) hubiera necesitado una poda un tanto radical para mantener el ritmo. A su favor está siempre un excelente Kevin Costner, quien al menos ha logrado evitar la inactividad alternando papeles secundarios (Jack Ryan, El Hombre de Acero) con protagonistas en cintas más modestas, y la correcta factura general de un filme que se ve con agrado y simpatía, pero en algunos momentos con algo de tedio.

Creo que 3 días para matar, pese a esos desajustes y su modestia, se permite el lujo de pedir un esfuerzo cada vez más inusual en el espectador medio. Si invertimos nuestra perspectiva, aceptando que estamos más bien ante un vistoso drama familiar con acción, y no al revés, de repente la película dirigida por McG empieza a funcionar no mejor, pero sí de una manera más estimulante. El agente Renner parece más preocupado por pasar tiempo con su hija adolescente (Hailee Steinfeld) que por cumplimentar los objetivos de su misión, o incluso salvar su propia vida. Y la relación que entabla con uno de los villanos secundarios de la función, a quien pide consejo sobre su hija, resulta chocante y no del todo desdeñable. Me atrevo a decir que si un correcto McG hubiera condensado ciertas subtramas y potenciado estas extravagancias que asoman aquí y allá (incluyendo todo lo que rodea al personaje de Amber Heard), a lo mejor estaríamos ante una muy buena película, y no sólo ante una obra simpática.

Ver los comentarios Ocultar los comentarios

Portada

Suscríbete a nuestro boletín diario