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'De naturaleza violenta', la brutal película de terror que le da la vuelta al género (y a algunas personas)

De naturaleza violenta, película de terror independiente, se estrena por fin en cines españoles.

De naturaleza violenta, película de terror independiente, se estrena por fin en cines españoles.
De naturaleza violenta | Selecta Vision

El slasher es un género que lo ha dado todo. Pero De naturaleza violenta, filme de culto antes incluso desde su estreno, demuestra que incluso un buen estertor de muerte puede dar un buen susto. La característica básica de la película de Chris Nash es seguir las andanzas del clásico psicópata sobrenatural en un campamento de chicos altamente masacrables. Pero lo hace como una imagen especular e invertida respecto a cualquier clásico de los 80, con Viernes 13 -o quizá, su adaptación de Playstation 4- a la cabeza: esta vez la cámara de Nash, y con ella el espectador, siguen durante casi todo el tiempo al psicópata y no a los jovencitos, lo que aproxima el film al de cierta clase de iteración del "survival horror" jugable en el que el participante puede ejercer el papel de cazador, no necesariamente el de víctima.

Eso permite a De naturaleza violenta eliminar gran cantidad de la comedia juvenil que vertebraba la saga Viernes 13 y proponer un experimental paseo por el bosque mientras Johnny, que así se llama el matarife, busca a los chicos que han tomado el medallón que pendía sobre su tumba. Nash se sirve de este recurso para despersonalizar, esta vez al máximo, a los jóvenes que antaño hubieran sido los protagonistas, al tiempo que observa con desapasionada naturalidad la escabechina de miembros a los que Johnny va reduciéndolos. Y hay algo verdaderamente inquietante en la jugada.

De naturaleza violenta carece por tanto de sustos, porque siempre sabemos dónde está el psicópata, como también de banda sonora, pero a cambio ofrece una ominosa sensación de inevitabilidad y -digamos- objetividad que a menudo ofrece sus frutos. La historia sucede íntegramente fuera de campo, con un sutil uso de ciertas pistas y elementos que obligan al espectador a reconstruir y afinar el oído para captar los pocos retazos de argumento que necesita. El uso del sonido (a menudo solo las imparables pisadas en la maleza de Johnny), y a veces de su ausencia, incrementa una sensación de vacío que en otras películas llenaban conversaciones sentimentales igualmente inanes.

Donde la película no cede a inventos, y esto precisamente la convierte en un slasher sincero que no pretende enmendar la plana a nada, es en el salvajismo de todos y cada uno de los asesinatos. De naturaleza violenta posee un par de ellos que recuerdan, en su explosivo proceder, a Viernes 13 y derivados, donde Nash no escatima sangre, maquillajes artesanales ni tampoco un canalla y sádico sentido del humor que se convertirá en mítico: el de la yogui y el que envuelve una piedra son realmente inolvidables, pero tienen algunos otros para elegir. Sin duda, el experimento no es para todos, y su recorrido está por ver en secuelas que quizá no tarden por llegar, pero De naturaleza violenta demuestra la capacidad del género para renovarse, jugar y experimentar con elementos puramente cinematográficos para deleitar, a su manera, al espectador.

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