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Un documental saca las miserias de Chevy Chase, el inesperado peor compañero de Hollywood

La cinta de Laura Zenovich explora el pasado del cómico, marcado por adicciones y abusos infantiles que forjaron su polémico carácter actoral.

Chase | Warner Bros

En efecto, los mejores tiempos de Chevy Chase, cómico estadounidense que triunfó en la gran pantalla con películas como Las locas vacaciones de una familia americana o Espías como nosotros, han pasado. Tanto en EEUU, donde se hizo popular, como en el resto del globo, donde, aparte de su presencia en la serie Community, Chase no es ni siquiera un rostro familiar para las nuevas generaciones.

Pero antaño no era así. Fundador del célebre Saturday Night Live (del que no tardó en salir por desavenencias con sus compañeros), estrella cinematográfica y taquillera, cómico de enorme importancia en la historia de su país… Durante décadas, el reguero de cadáveres y mala fama labrada merecidamente en cada rodaje, da igual cuan afamado fuera el profesional que Chase pusiese en su mirilla, no importó demasiado. Pero los tiempos cambian para todos.

Y fue en la citada Community, sitcom que podríamos calificar como de culto y de la que se planea una película, donde la carrera de Chase sufrió su más duro varapalo, aquel que le dio la puntilla personal y profesional. Uno que parecía, no obstante, la culminación de una larga serie de desplantes de quien, pese a su presencia afable en pantalla, ha resultado ser uno de los peores compañeros de profesión que Hollywood recuerda tras las cámaras.

Todo ello se afronta, si bien no en toda su crudeza, en el recién estrenado documental I’m Chevy Chase, and you’re not (Yo soy Chevy Chase, tú no lo eres) estrenado en la CNN estadounidense. Una película donde la directora Laura Zenovich conversa con el actor de 82 años y desgrana su punto de vista sobre algunos sucesos menos conocidos como un infarto que lo hizo caer en coma, la lucha contra la depresión y los abusos que sufrió en su niñez.

Zenovich, autora de documentales sobre Robin Williams, Roman Polanski o Lance Armstrong y experta, por tanto, en lidiar con personalidades complicadas, asegura que el cómico que se hizo popular en la primera temporada de Saturday Night Live es una figura llena de "dolor y angustia". En el extracto publicitario difundido de cara al estreno el pasado 1 de enero, Chase asegura que le va a poner las cosas difíciles "por no ser suficientemente inteligente", mientras sonríe. Zenovich dice que, si bien la respuesta de Chase la sorprendió, también se sintió aliviada: el actor, al fin y al cabo, no la había echado de su casa.

El marido de Zenovich, productor del documental, define a Chase como Chevy "increíblemente ingenioso y siempre en marcha, así que tienes que saber estar a su altura". También es un poco intimidante, y teníamos muchas cosas que queríamos hablar con él, tanto las buenas como las delicadas".

"¿Por qué aceptó el cómico de 82 años someterse a ese tercer grado a esas alturas, teniendo en cuenta que no estaba promocionando nada?" "Alguien escribió un libro sobre él, y no creo que a la familia de Chase le gustara. Creo que intentaban corregir un error (…) El documental fue difícil para él y su familia, pero creo que al final lo agradecen".

Al ser "persona non grata", muchos cómicos y examigos como Steve Martin o Bill Murray (con quien Chase protagonizó una célebre pelea a puñetazos en los camerinos de SNL) rechazaron intervenir. El documental sí cuenta con la presencia de otros como Martin Short o Dan Aykroyd, pero son los menos. Ausencias todas ellas que, según Zenovich en Variety, "hablan por sí mismas".

El documental ahonda en críticas pero también muestra el talento de una figura adorada por su mujer y sus tres hijas, y que aún así sigue recogiendo elogios de fans. Detrás de Chase, asegura Zenovich, sí hay una figura sensible, pero una marcada a fuego por los abusos físicos de su madre y su padrastro. Algo que, según Zenovich, "pone las cosas en perspectiva".

Chase ha comentado su decisión de afrontar un documental en un artículo de NYTimes en conversación con la propia Zenovich. Como un enigma dentro de otro enigma, asegura no "haberse dado cuenta" de su mala fama, de que ningún compañero tiene nada bueno que decir de su trato personal. Zenovich revela que hay tres niveles para analizar a Chevy Chase: "Es muy querido y protegido por su familia y amigos. Así que ese es el nivel uno. El nivel dos es Hollywood, donde tiene una reputación. Es un incomprendido. El tercer nivel son los fans a quienes no les importa la reputación. Lo quieren muchísimo".

En los 1980, Chevy Chase dijo a Terry Sweeney, el primer integrante abiertamente gay del reparto de SNL, y le espetó: "Tengo una idea para un sketch para ti. ¿Qué tal si decimos que tienes SIDA y te pesamos cada semana?". Algo similar pero en torno a la raza acabó con los huesos de Chase fuera de la serie que en privado adoraba, pero de puertas para afuera calificaba como "no tan buena". Durante el rodaje de la cuarta temporada, Chase se sintió frustrado por el racismo de su personaje, en particular por una trama en la que hace un chiste racial. Chase escaló la discusión y acabó hablando de la raza de algunos de sus compañeros de reparto. "Una reacción visceral", dice a NY Times, producto de no conocer su trabajo previo.

El propio actor da en la clave para, quizá, entender esos exabruptos en tiempos de cocaína, droga con la que llegó a perforarse el tabique pero que dejó a partir de su último matrimonio. Recordando los abusos físicos, asegura pensar en ello todos los días: "Todo es una mezcla de miedo. La mayoría de los comediantes, creo, provienen del miedo", dice Chase. Y asegura estar sumamente contento con el documental de Zenovich, a quien finalmente alaba.

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