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Federico Jiménez Losantos

'Con Aznar y contra Aznar' (La Esfera, 2002): "Sólo Aznar"

El autor reflexiona sobre la mayoría absoluta de Aznar en el año 2000. Es la hora de medirse con su fantasma. La única incógnita por despejar en los próximos años es que si José María Aznar resistirá la tentación del aznarismo.

Federico Jiménez Losantos
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José María Aznar consiguió ayer el triunfo político que deseaba y el éxito personal que merecía. El felipismo quedó herido de muerte, a expensas de lo que decida un grupo de presión (como acertadamente, aunque por error, definió Gabilondo a PRISA) sobre los trámites sucesorios, es decir, funerarios. También pueden archivar su frenesí hereditario los próximos y los lejanos, incluso los antagónicos. Hay Aznar para rato, con minúscula. La única incógnita por despejar en los próximos años es que si José María Aznar resistirá la tentación del aznarismo.

Todos los ingredientes para la creación de un régimen de poder personalista se le han venido a la mano de golpe, y siendo un político acostumbrado a jugar con el marcador en contra, de pronto se ve al borde de ganar por goleada. Nadie puede decidir por él porque a esta situación ha llegado el solo, pero de su capacidad para resistir el éxito como hasta ahora ha sabido resistir la adversidad dependerán muchas cosas del futuro de España. González no resistió la tentación del felipismo y a la izquierda española le va a costar bastantes años recuperarse. Si Aznar no resiste la tentación del aznarismo seguirá el mismo camino que los otros tres líderes de la derecha democrática española con los que puede compararse: Cánovas, Maura y Suárez. El canovismo y el maurismo fueron manifestaciones de hiperliderazgo político que tropezaron con una época y unas instituciones poco propicias a los planes de futuro. A diferencia del estadista malagueño y del soberbio político mallorquín, Suárez era, como él mismo acertó a definirse, "un chusquero de la política", un actor simpatiquísimo que se creyó dramaturgo pero se quedó sin público en cuanto se puso a improvisar en la escena nacional. Aznar ha llegado por mérito propio más allá de lo que sus amigos le concedían y sus enemigos le negaban. Al revés que González, nada le ha sido regalado por la naturaleza y por la historia. Él ha sabido fabricar su propio destino. Pero como a González, le ha llegado el momento de medirse con su fantasma. Vamos a ver si José María puede sobreponerse al presidente Aznar.

Digo que entre los líderes de la derecha democrática liberal española Aznar tiene ya un lugar de privilegio y, sin duda, puede auspiciar una época de estabilidad, prosperidad y libertad sólo comparable a la de Cánovas. Pero ojo: hay otra derecha y otra España, un caudillo que también marcó su época e hipotecó las siguientes: Francisco Franco.

Aznar no tendrá la tentación del franquismo, pero sí la del felipismo, que es el franquismo democratizado. Y también me rondan sombras de villaverdismo. Entre el palacio y el pacto del Pardo, sólo decide Aznar.

EL MUNDO, lunes, 13 de marzo de 2000.

Artículo incluido en el libro Con Aznar y contra Aznar (La Esfera, 2002). Capítulo "La mayoría absoluta y el aznarismo relativo (Artículos, 2000-2001)".

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