
El hallazgo fortuito de varios libros ocultos en una vivienda de Barcarrota (Badajoz) en 1992 sigue ofreciendo nuevas pistas más de treinta años después. El filólogo Pedro Martín Baños sostiene ahora que la biblioteca clandestina descubierta en el desván de una casa de la plaza de la Virgen de Soterraño pudo pertenecer a Fernão Brandão, un hidalgo portugués perseguido por la Inquisición.
Durante unas obras en la vivienda, al derribar un tabique del desván apareció un hueco tapiado que ocultaba diez libros del siglo XVI. Entre ellos se encontraba la edición más antigua conocida del Lazarillo de Tormes (1554), además de tratados de quiromancia, un manual de exorcismos, una sátira contra los judeoconversos y una obra erótica de temática homosexual. Todos ellos fueron escondidos por un mismo motivo. "Se sabían potencialmente peligrosos a ojos del inquisidor de turno (o de algún vecino fisgón)", explica el investigador.
La pista decisiva apareció en forma de un pequeño amuleto de papel con inscripciones mágicas hallado entre los libros emparedados. Según relata Martín Baños a ABC, el objeto estaba dedicado a "Fernão Brandão, portugués de Évora, señor de São Manços, cumbre de los ingenios". En el reverso se conserva además una dedicatoria escrita en Roma en 1551: "Perchè io sempre me ricorderó di te" ("Siempre te recordaré").
Las denuncias de la Inquisición
El filólogo rastreó el nombre en archivos portugueses y localizó varias denuncias presentadas ante el Tribunal de la Inquisición de Évora entre 1547 y 1549 contra un hidalgo de esa familia. Se le acusaba de irreligiosidad, de blasfemar contra Dios y los santos, de practicar rituales mágicos y también de mantener relaciones sexuales con algunos de sus criados.
Uno de los testimonios mencionaba incluso la posesión de un "libro de sodomía", descrito como un volumen "a manera de libro de canto en que están hombres figurados cabalgando contra natura unos a otros por detrás". Martín Baños sospecha que podría tratarse de La Cazzaria, obra del italiano Antonio Vignali que circuló de forma clandestina por Europa y que también apareció entre los libros hallados en Barcarrota.
Otra pista aparece en una anotación manuscrita hallada en uno de los ejemplares emparedados. En una hoja de guarda puede leerse en portugués: "El 29 de julio salí de Génova. El 7 de agosto, a media noche, llegué a Barcelona. 1552". Ese apunte parece confirmar un viaje desde Italia hasta la Península.
El temor al Índice de 1559
Según la hipótesis del investigador, Brandão habría viajado a Roma para tratar de obtener la absolución de la Penitenciaría Apostólica tras ser acusado de sodomía. Sin embargo, ante el riesgo de acabar encarcelado al regresar a Portugal, decidió instalarse en España, cerca de la frontera. Barcarrota, situada a pocos kilómetros de territorio portugués, habría sido un lugar adecuado para llevar una vida discreta mientras administraba sus propiedades.
La situación cambió en 1559 con la publicación del Índice de libros prohibidos del inquisidor Fernando de Valdés, difundido por toda España. Al menos cuatro de los títulos encontrados en la vivienda figuraban en esa lista, incluido el Lazarillo de Tormes. Ante el temor de una denuncia y de que la Inquisición española pudiera contactar con la portuguesa, el hidalgo optó por esconder los libros tras un muro en lugar de destruirlos, con la esperanza de recuperarlos cuando pasara el peligro.
No existe una prueba definitiva de que Brandão viviera en la llamada hoy "casa de los libros", aunque sí está documentada su presencia en Barcarrota. "Es un personaje como de novela", reflexiona Martín Baños. "Yo me lo imaginaba como el del coronel no tiene quien le escriba, esperando siempre alguna noticia".
La investigación forma parte del estudio La biblioteca oculta de Barcarrota y el hidalgo portugués Fernão Brandão, apoyado por la Junta de Extremadura y vinculado a un proyecto internacional sobre censura y libros prohibidos dirigido desde la Universidad Autónoma de Barcelona por la catedrática María José Vega. Los volúmenes descubiertos, hoy conservados en la Biblioteca de Extremadura, fueron además protagonistas de la exposición de la Biblioteca Nacional Malos libros. La censura en la España moderna, celebrada en 2024.


