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El mes de Cervantes

Hemos entrado en el mes de las aguas mil y, en este año, el del IV Centenario de la muerte de Cervantes y de Shakespeare.

Amando de Miguel
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David Alonso Rincón

Hemos entrado en el mes de las aguas mil y, en este año, el del IV Centenario de la muerte de Cervantes y de Shakespeare. Los ingleses sí han desarrollado una gran panoplia de actos conmemorativos en honor del famoso bardo. Los españoles andamos ayunos de celebraciones para honrar a nuestro más famoso escritor. Todo lo más, se han montado algunos espectáculos, porque para nosotros la cultura se reduce a lo que ocurre sobre un escenario. Yo, al menos, me libero de la millonésima parte de culpa que me toca al publicar una novelita (Don Quijote en la España de la reina Letizia). Viene a ser un remedo del Quijote, por lo que tiene de jocosa, crítica y dramática.

Precisamente, en mi libro, don Quijote redivivo en la España actual se anticipa con un juicio demoledor sobre algunos aspectos del presente. Por ejemplo, los fastos del IV Centenario, la amenaza del yihadismo, la rendición de la Unión Europea ante Turquía. Hasta se anticipa que el Arco de la Victoria en la Moncloa debería llamarse Arco de la Concordia. Para mí que la alcaldesa de Madrid ha leído ya mi novela, al proclamar recientemente esa iniciativa. Más fantasía fue que los protagonistas de la segunda parte del Quijote habían visto el éxito de la primera parte.

Por fortuna, no me siento solo en mi empresa quijotesca. Otro autor, el malagueño Enrique del Pino, acaba de publicar otra novela, La venganza de don Quijote. Juega con la misma fantasía de que don Quijote y Sancho Panza se presentan en nuestros días. Se trata de un fenómeno de sincronicidad (según el término de Jung), que se ha dado algunas veces en la historia de la ciencia o de la literatura. Por distintos caminos, dos autores, sin conocerse, llegan a un resultado parecido. Mi maestro R. K. Merton escribió también sobre ello.

La peculiaridad de los personajes del Quijote, fundamentalmente don Alonso Quijano y Sancho Panza, es que han adquirido más realidad que la del mismo Cervantes. No cabe mayor éxito en una obra de ficción. Hay otros casos: la Regenta, Madame Bovary, don Juan Tenorio, Romeo y Julieta. Son arquetipos universales. Hay muy pocas literaturas en el mundo que hayan conseguido tal proeza.

Es el momento de recordar que la fecha del 23 de abril (convencionalmente la de la muerte de Cervantes y Shakespeare, sin entrar en la cuestión del diferente calendario) es para nosotros el Día del Libro. Nació la hermosa fiesta en Cataluña hace cerca de un siglo, y hoy se celebra en toda España. (Es una lástima que no se conmemore también que Josep Pla murió un 23 de abril). Sería del mayor interés que la fiesta se extendiera a todo el mundo, por lo menos al del habla española o inglesa. Queda expuesta la idea. Ignoro qué trámites hay que hacer para esta cosa de los días universales. Supongo que habrá que pagar alguna tasa. Algún banco imaginativo nos ayudará.

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