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'Rómpete, corazón', un siniestro cuento de hadas en versión policíaca

Cristina López Barrio regresa con un libro basado en las leyendas que se cuentan sobre El Escorial, considerado "una de las bocas del infierno".

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Cristina López Barrio regresa con un libro basado en las leyendas que se cuentan sobre El Escorial, considerado "una de las bocas del infierno".
Cristina López Barrio, en el monte Abantos | Miguel Garrote

Es un thriller con trazas de cuento de hadas; o un relato macabro de princesas en el que un policía busca al villano. Rómpete, corazón (Planeta), la nueva novela de Cristina López Barrio recuerda al verso de Hamlet de Shakespeare: "¡Esto no es bueno ni puede acabar bien! ¡Pero rómpete, corazón, pues debo refrenar la lengua!".

"Todos los personajes tienen la sensación de que deben detener la lengua por el sentimiento de culpa y por los secretos que no pueden contar", adelanta la autora. En esta original novela, ya a la venta, subyacen rasgos de Andersen, los Grimm, Christie o Conan Doyle. La escritora madrileña, a través de un estilo muy lírico, logra envolver de un halo de misterio la desaparición de una niña: "Esta novela es fruto de mi fascinación por los cuentos de hadas".

El Escorial, una boca del infierno

Sitúa la acción en una casona del monte Abantos, en la sierra de Guadarrama, un lugar especialmente prolífico en leyendas. "La documentación usada es la de mi memoria, la de mi infancia, la de mi nostalgia", explica la autora recordando los veranos de su niñez en El Escorial. "Es un lugar lleno de historias. La leyenda que más me impactó fue la que cuenta que en El Escorial está una de las siete bocas del infierno. Felipe II se quedó enamorado de esta sierra, pero le dijeron que no podía construir allí su residencia por las fuerzas malignas. Felipe II quiso contrarrestar esa influencia construyendo el monasterio. Dicen que lo llenó de reliquias de santos".

No es la única historia que se cuenta sobre el lugar, según ha recopilado López Barrio: "También dice la leyenda que las mujeres de Felipe II se aparecen en una de las caras del monasterio cuando hay luna llena. Se celebraban misas negras y es un lugar de apariciones, de fantasmas. El pueblo tiene una energía distinta, muchos dicen que por la rocas de granito".

Precisamente, la autora sitúa esta entrada al infierno en el jardín de sus protagonistas. Rómpete, corazón comienza con la desaparición mientras dormía de Clara, una niña de tres años, hija de Blanca y hermana de Aurora. El suceso se produce en similares circunstancias al ocurrida doce años atrás en el seno de la misma familia cuando otra de las hermanas, Alba, se esfumó sin dejar más rastro que una cinta roja enganchada en una verja, al igual que ha pasado ahora. Los sospechosos están dentro de la casa del torreón donde viven las protagonistas: la familia, la nueva pareja de la madre y el inquilino que ha alquilado una habitación en la buhardilla.

"Las Melgar tienen dos espadas de Damocles sobre ellas", explica la autora. "Una es la de la locura congénita que heredan las mujeres y la otra es un cuento de hadas familiar que resulta una maldición". Hay amor obsesivo, sentimientos de culpa, secretos y relaciones triangulares. "Una de las preguntas de la novela es la existencia de los límites del amor".

El escenario parece sacado de una historia de Edgar Allan Poe, con sombras, vientos, brumas y un siniestro encanto. La autora, que cambió la abogacía por la literatura, apuesta por crear un complejo universo femenino. Todos sus nombres hacen referencia a la luz. Las mujeres de la familia Melgar han crecido entre relatos de princesas encerradas en altos torreones, aunque sus bellas durmientes no despiertan con besos.

El príncipe viola a la Bella Durmiente

La autora, que fue finalista del Premio Planeta 2017 con Niebla en Tánger, ha tomado como referencia un cuento de hadas, pero de los atávicos, los que no han sido edulcorados. En concreto, el de la Bella Durmiente, escrito por un autor italiano. "En el cuento original, la princesa se pincha con un huso y sufre la maldición de dormir 100 años en un torreón. Un príncipe pasa por allí, la ve, la viola y se marcha. La princesa queda embarazada y da a luz a dos gemelos: Sol y Luna. Los niños crecen amamantándose de su madre dormida hasta que, un día, la niña no encuentra el pecho y succiona el dedo en el que se pinchó su madre. Así se rompe la maldición". Con esta infinidad de referencias, López Barrio ha obtenido un combinado que resulta tan distinto como apetecible.

El encargado de desentrañar esta horrible tragedia es Rogelio Sánchez, a punto de jubilarse y con un pasado alcohólico que le persigue. "Es un detective tortuoso, pero excesivamente sensible. Cree que todos los seres desvalidos van a él. Trata de redimirse con este segunda investigación porque considera que no fue lo suficientemente diligente aquella primera vez".

Las hadas y el thriller

En el proceso de construcción de esta novela, la autora ha encontrado conexiones muy claras entre las estructuras de los cuentos de hadas y los thriller. "Las dos comienzan con una desgracia. En el caso de la novela policíaca, con un suceso o un asesinato. El cuento de hadas requiere de un final feliz donde el villano cumpla un castigo y haya un restablecimiento de la paz o de la justicia. También ocurre en la novela policíaca".

Rómpete, corazón está escrita en capítulos breves que saltan constantemente en el tiempo y que dan voz a cada uno de los protagonistas que, al mismo tiempo, son sospechosos.

Cristina López Barrio. Rómpete, corazón. Planeta, 2019. 304 páginas.

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