
Dolores Redondo (San Sebastián, 1969) es una de esas escritoras que te arrastran a sus pesadillas y no te dan tregua. La escritora ha perfeccionado una fórmula en la que la intriga se sustenta en el folclore y las tradiciones ancestrales locales, creando una atmósfera evocadora y atractivamente opresiva. Los fenómenos atmosféricos son su mejor metáfora. Las tormentas se sienten dentro y fuera de cada personaje. Con su Trilogía del Baztán - que arrancó en 2013- y su precuela - La cara norte del corazón-, se convirtió en una de las principales voces del mystic noir español.

Redondo ha iniciado otra saga, que comenzó con Esperando al diluvio y seguirá desarrollándose en dos novelas más hasta ser un cuarteto literario. No son correlativas y no tienen aparente relación entre ellas, pero están "unidas de modo casi invisible por un elemento que el lector irá descubriendo según avance en la lectura". Ya está en las librerías Las que no duermen. Nash (Destino). "Dos inviernos de escritura, la soledad por elección, la leña en la chimenea y la lluvia en la ventana, el rumor del río Baztán como banda sonora y el sentido de pertenencia como lema. Estos han sido los elementos indispensables para escribir esta novela", asegura.
El entorno es vital en las novelas de Redondo pues se arraigan en la tierra y se nutren de su sustrato mitológico. Esta vez conduce al lector a los Valles Tranquilos de Navarra, "un puñado de pueblos, ríos y collados que traspasan la frontera y entre los que se incluyen Baztán y Malerreka, profundamente ligados a la herencia cultural, al folclore, a las leyendas que aún siguen vivas, a la historia que los marcó tan profundamente, y la tradición", según aclara la autora en una carta al lector.
Presenta un nuevo personaje, la doctora Nash Elizondo, una forense que sabe de "la importancia de conocer tu origen" en un lugar como ese. Forma parte de un grupo de historiadores que rastrea las huellas de la brujería en el Pirineo navarro y da clase en la Universidad pública del País Vasco. El trabajo de Elizondo va mucho más allá de una autopsia. Ella busca "indagar en la mente de la víctima, en su intimidad, en sus diarios, en su música, en su ropa, en sus elecciones personales, en sus amistades, y en su relación con cada una de las personas que rodeaban su mundo".
Regresa Amaia Salazar
La trama pasa por el hallazgo del cadáver de una joven, que lleva tres años desaparecida y por cuyo asesinato hay una mujer en prisión. Se reabre el caso y se inicia una "anómala relación" entre la víctima y la doctora Nash Elizondo, que se traslada a Elbete, la pequeña localidad navarra en la que vivió la joven. Elizondo tratará de desentrañar los sucesos combinando la ciencia forense con el conocimiento de los misterios ancestrales .Es aquí cuando los habituales de Dolores Redondo disfrutarán con la aparición de Amaia Salazar - protagonista de la saga del Baztán-, que será compañera de Nash para llegar como policía a donde no puede llegar la psicóloga forense.
Hay un claro dominio de personajes femeninos en Las que no duermen. Nash. Es un homenaje, advierte Redondo- al "inconformismo, la rebeldía, el espíritu crítico, la inquietud y todo aquello que imaginamos cuando nos mandaban a dormir, pero decidimos permanecer despiertas, vigilantes, imaginativas, creadoras de mundos que soñamos despiertas, y algunas, hasta los escribimos".
Esta novela es uno de los principales lanzamientos editoriales de cara a la campaña de Navidad, un éxito de ventas asegurado porque son muchos los incondicionales que siguen a Redondo, quien fuera Premio Planeta con Todo esto te daré. La española hace tiempo que cruzó la frontera. Sus libros se han traducido a 38 idiomas.