

Hasta el aire que se respiraba en la Costa del Sol en los años 60 y 70 iba impregnado de glamour. Aristócratas europeos y estrellas de Hollywood transitaban por sus playas, restaurantes y locales de ocio nocturno, una edad dorada a la que nos transporta Silvia Grijalba (Madrid, 1967) en su nueva novela Aquellas noches eternas (Ediciones B). Por este libro se pasean Gunilla von Bismarck - bisnieta de Otto von Bismarck-, Hefner, Grace Kelly, Julio Iglesias, Roman Polanski, Sean Connery, Rainiero o Jaime de Mora y Aragón -protagonista de gran parte del anecdotario más estrafalario de Marbella-.
Grijalba, actualmente directora del Instituto Cervantes de Alburquerque, en Estados Unidos, vivió parte de su infancia en Torremolinos a finales de los 60 y principios de los 70. "Sabía que era un momento muy especial del que tenía que escribir. Con mi pasado periodístico, no quería que fuera exactamente una crónica sino una novela", explica la autora a Libertad Digital. "Se mezclaban todo tipo de gente. Un lord inglés podía relacionarse con un hippy llegado de Suecia. En el Marbella Club se mezclaban playboys venidos de todo el mundo con los duques de Windsor. Esa falta de prejuicios me parecía muy interesante. La mayoría llegaba de vacaciones, sin pretensiones, y de repente se daban cuenta de que querían vivir allí", añade.
Durante los años de los que se ocupa la novela, Torremolinos era incomparable. Su madre, nacida en Logroño, le contaba que tenía prohibido por su familia llevar pantalones o fumar y que cuando se trasladó a Torremolinos "hasta podía ponerse bikini". Por eso la protagonista del libro, Maite, "es una mujer que que vive en una ciudad de provincia que encuentra en la Costa del Sol un planeta distinto al que conocía, que no tenía nada que ver con el resto de España ni de Europa". Era un lugar, insiste Grijalba, en el que cualquiera podía "iniciar una nueva vida haciendo lo que quisiera".
De hecho, Maite huye, con un secreto bajo el brazo, de su Oviedo natal tras romper con su prometido. La joven empieza a trabajar de recepcionista en el Pez Espada de Torremolinos, un famoso hotel de lujo – aún en activo – en el que veranean Ava Gardner, Sean Connery, Frank Sinatra, Orson Welles o Sophia Loren. "Había un ambiente de fiesta continúa, sin obligaciones, con un clima muy benigno parecido al de California".
La mezcla de la sueca y el español
Los vecinos de Torremolinos, "los que aún no eran resultado de la mezcla entre la sueca y el español", fueron muy abiertos con el extranjero. "Todo el mundo era de Torremolinos", dice Grijalba.
En los 70, el foco estaba en la Marbella de Gunilla, Hohenlohe, Ira de Fürstenberg y de la mayoría de los miembros de la jet set. "Era un lugar muy deseado por una serie de extranjeros excéntricos que querían visitar la Costa del Sol y disfrutar de esa elegancia sencilla, que nada tiene que ver con lo que después vino en los 80 con esa ostentación y esos dorados". Claudia Cardinale, Ingrid Bergman o Charlton Heston gozaban de cierta intimidad porque, aunque se reflejaba en la prensa de la época, aún no se había producido el boom de los paparazzi.
De todos "los cameos" que ha incluido en su novela, su personaje preferido es la italiana Ira von Fürstenberg, que se casó con 15 años con Alfonso de Hohenlohe, de 31, y más tarde se divorció para dedicarse al cine: "Fue muy revolucionaria, una mujer que podía haber optado por un convencionalismo absoluto y decidió romper con todo eso. Me he inspirado en ella para Maite". Pero hay más celebrities de esa época con historias asombrosas: "Gunilla von Bismarck estudió en la Sorbona y tenía una base cultural muy grande, pero decidió optar por la frivolidad y vender que era una chica alocada e intrascendente. Como periodista, me hubiera encantado entrevistarlos", afirma Grijalba.
La autora ha publicado otras novelas como Atrapada en el limbo o Contigo aprendí (galardonada con el Premio Fernando Lara de Novela) y varios ensayos relacionados con la música como Dios salve a la movida o Más que famosos. Auge y caída de la fascinación por el rock.

