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Los Beatles: 50 años de sus dos conciertos en España

Se recordará a la mítica banda de Liverpool con un doble homenaje.

Los Beatles. | Archivo

Fue el 2 de julio de 1965 cuando Los Beatles actuaron por vez primera en España, en la Plaza de Toros de Las Ventas, en Madrid, y al día siguiente en la Monumental de Barcelona. Los dos únicos conciertos que el mítico cuarteto británico ofreció en España. Medio siglo después va a recordarse la efeméride con otro par de actuaciones en ambas ciudades a cargo de varios grupos, con el compromiso común de evocar aquel acontecimiento, haciendo sonar buena parte de aquellas canciones de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo. Para ello se cuenta, primeramente, con la presencia de los Bootleg Beatles, banda-tributo según se la etiqueta que lleva un tiempo recorriendo medio mundo, en continuo homenaje a sus ídolos.

Completando el programa, en el citado coso taurino madrileño harán su presencia Los Pekenikes, justo el mismo día 2 de julio de este año, aniversario cinco décadas después del evento mencionado. Y también será al día siguiente en la Ciudad Condal cuando tenga lugar el otro concierto, sólo que ya no en la Monumental, sino en el Sant Jordi Club, y allí Los Sirex ocuparán el puesto de los invitados especiales. En los dos casos tenemos que recordar que tanto Los Pekenikes como Los Sirex, tomaron parte en calidad de teloneros de los auténticos Beatles, aquellos en la capital de España, y estos otros en Barcelona, bien entendido que quienes ahora mantienen en activo los dos conjuntos ya no son exactamente los mismos, por razones evidentes de edad. De Los Pekenikes sí sabemos que mantiene su liderazgo el veterano Ignacio Martín, uno de sus fundadores, quien va a publicar próximamente un libro contando historias y anécdotas sobre aquel conjunto pionero del pop español, nacido a comienzos de los años 60. Acerca de las dos únicas actuaciones de Los Beatles en España se han publicado con el transcurso de los años infinidad de reportajes periodísticos y sobre todo un volumen fundamental (The Beatles en España) escrito por José Luis Álvarez, veterano comentarista musical que fue el único, junto a un compañero suyo de aquella legendaria revista, Fonorama que dirigía, en mantener una larga entrevista de más de una hora con los cuatro músicos ingleses. Lo logró porque con anterioridad había conocido a Brian Epstein, mánager del cuarteto, quien a su vez tenía referencias de aquella publicación juvenil, una de las dos o tres que por entonces se editaban en nuestro país, donde en la primera mitad de los años 60 existía un gran desconocimiento sobre las novedades musicales que existían en Inglaterra o en los Estados Unidos.

Por supuesto, cuando arribaron Los Beatles, que ya en aquel 1965 gozaban del fervor de millones de adolescentes en media Europa, aquí no digo que fueran del todo ignorados, pero tampoco eran idolatrados en la misma dimensión que en otros países. Si a ello agregamos que las autoridades españolas estuvieron a punto de prohibir sus dos actuaciones para evitar, en su creencia, altercados callejeros, queda explicado que su paso por Madrid y Barcelona no fuera valorado en su justa medida. Sí tiempo después por nostálgicos e historiadores del pop. Ciertamente las entradas no eran muy asequibles para un público mayoritariamente juvenil, entre quince y veinticinco años: costaban las más baratas setenta y cinco pesetas, y las caras, cuatrocientas cincuenta. Un muchacho de la época, de clase media, podía acceder a una paga semanal de veinte duros como mucho (billete de cien pesetas con la imagen de Falla). Los Beatles cobraron tres millones de pesetas por ambos conciertos. El empresario fue Francisco Bermúdez, acreditado agente madrileño de espectáculos internacionales, quien nos recordaría haber hecho el gran negocio de su vida trayendo al conjunto inglés a España, más que por el dinero que ganó, por el prestigio que ello le supuso. No se vendieron todas las entradas puestas a la venta. En Madrid hubo menos público, alrededor de diez mil personas, y en Barcelona, quince mil.

Los Beatles comparecieron ante los reporteros madrileños con monteras de torero, como unos guiris, en tanto a su llegada a Barcelona posaron con tricornios de la Guardia Civil. La rueda de prensa en un hotel de la madrileña plaza de Colón fue un desastre, con preguntas absurdas: no hubo apenas periodistas especializados en música pop e interrogaban a los componentes del conjunto por cosas triviales, acerca por ejemplo de sus melenas y absurdas alusiones al bíblico Sansón. Y poco más. En cuanto a su actuación en la Plaza de las Ventas duró menos de una hora. Llamaron la atención por su equipo de sonido. Y cumplieron las expectativas de sus admiradores. Como teloneros, además de Los Pekenikes, actuaron artistas que nada tenían que ver con el pop, como el buen pero algo anticuado intérprete melódico alicantino Michel. En cambio estaba más en la onda de Los Beatles una desconocida por estos pagos Trinidad Steel Band, cuyo vocalista era el luego aclamado Phil Trim, que se quedó a vivir en Madrid, líder años después de Los Pop Tops. El presentador del concierto madrileño fue Torrebruno, tan injustamente denostado tiempo más tarde por sus apariciones televisivas y sobre todo sus chistes. Pero era un cantante italiano de romántica voz, al que no se le reconocieron aquí sus méritos, después de haber triunfado en el Festival de San Remo.

Los Beatles no volvieron más a actuar en España. Ningún empresario pudo contratarlos por su elevado caché, ni tampoco tenemos constancia de que hubiera interés en ello. Se disolvieron en 1970. Sí, por separado, algunos de sus componentes viajaron como turistas, a Algeciras, Palma de Mallorca y Madrid. Incluso John estuvo unos días, en 1966, rodando en el desierto almeriense escenas de la película "Cómo gané la guerra". Paul McCartney, en su etapa de solista al frente de un nuevo grupo, Wings, nos visitó alguna vez. Aún sigue en activo. Como Ringo Starr, que era el más simpático de ellos. John Lennon murió asesinado en 1980, y George Harrison, de cáncer en 2001. De lo que no nos cabe duda alguna es que aquellos cuatro jóvenes de Liverpool revolucionaron la entonces llamada música moderna, que aún no se etiquetaba pop, y son ya tanto historia como leyenda.

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