
Los drones o sistemas tripulados de manera remota se están convirtiendo en esenciales para la seguridad y la defensa. En su práctica bélica, ha quedado más que demostrado en la guerra de Ucrania, posiblemente el conflicto bélico donde más protagonismo han teniendo este tipo de sistemas. Pero su utilidad va más allá de la guerra y también son tremendamente útiles para los servicios de protección civil o emergencias.
En este contexto se circunscribe la licitación que la Unidad Militar de Emergencias (UME) ha hecho pública en las últimas horas y en la que busca dotarse de sistemas no tripulados aéreos, submarinos y terrestres para empezar de todas de capacidad a la nueva unidad de drones que acaba de poner en marcha, denominada UDRUME (Unidad de Drones de la UME), con base en León. El montante económico de las compras asciende a 12 millones de euros.
El primer sistema no tripulado que quieren adquirir es un todoterreno terrestre pesado, definido como UGV-NRBQ, que debe tener capacidad logística, sanitaria y de reconocimiento e intervención, con brazo robótico manipulador, para la intervención en misiones de apoyo logístico, apoyo sanitario, emergencias nucleares y radiológicas (proporcionando datos fiables sobre las tasas de dosis y los niveles de contaminación) y emergencias químicas.
Los especialistas de la Unidad Militar de Emergencias (UME) quieren que este sistema pueda operar en vadeo, subida y bajada de pendientes y escaleras, salvar brechas en el terreno, circular por barro, arena y superficies deslizantes, además de que tenga cambio de configuración para conducción en situaciones de ancho reducido, así como detector radiológico, detector químico multigas y capacidad para tomar y transportar muestras.
El UGV-NRBQ debe tener como base una plataforma de orugas con tracción y debe compensar las irregularidades del terreno con el movimiento automático de los flippers. Así, debe poder operar con anchuras variables automatizadas (45 y 60 centímetros), tener un peso máximo de 200 kilos, poder llevar un remolque de hasta 150 kilos, y tener un sistema de regreso al punto conocido (con cobertura) en caso de pérdida de cobertura en las comunicaciones.
El segundo sistema no tripulado debe ser un todoterreno terrestre ligero, definido como UGV-NRBQ Mini, que será empleado en emergencias nucleares y radiológicas, así como en misiones producidas por emergencias químicas. Se pide que tenga capacidad de despliegue rápido, que en la plataforma se pueda alternar el uso de ruedas y orugas, que tenga capacidad de mapeo 2D y tenga sensores detectores de agentes químicos y radiación ambiental.
En lo que respecta a las dimensiones, debe tener una longitud máxima de 50 centímetros, una anchura máxima de 50 centímetros, una altura máxima de 25 centímetros y un peso máximo de 5 kilos. Debe alcanzar una velocidad de 13 km/h, un alcance mínimo de un kilómetro en línea de visión directa y tener una batería de al menos dos horas de autonomía, la cual debe poder cambiarse por el operador en un tiempo inferior a un minuto.
El sistema debe tener, como mínimo, dos luces regulables y visibles (de intensidad regulable) y de infrarrojos. También una cámara frontal integrada en la plataforma base con un campo de visión horizontal instantáneo de, al menos, 110° en horizontal y 60° vertical. Para que el operador pueda tener una visión 360 grados de su entorno, también deberá completarse con cámaras en la parte trasera y en ambos laterales del vehículo.
La licitación de la UME incluye asimismo la adquisición de tres sistemas de reconocimiento e intervención subacuáticos (SiRIS). El primero es un vehículo subacuático autónomo (AUV) que tenga capacidad de navegar sin intervención de un operador humano, captar fotografías y vídeo, tomar datos batimétricos mediante sónar de barrido lateral y capacidad de transmitir en tiempo real datos de la misión al puesto de control.
Debe tener una eslora menor de 30 centímetros y un diámetro menor de 25 centímetros, su peso no puede superar los 45 kilos sin lastres de flotabilidad y debe poder cambiar el sentido de la marcha (giro de 180°) entre dos paredes paralelas separadas una distancia menor o igual a 10 metros, aunque es preferible que pueda hacer el mencionado giro en distancias inferiores a las propuestas por la UME.
Para realizar con éxito sus misiones, debe disponer de lastres configurables, propulsarse mediante un motor eléctrico con baterías internas, ser direccionable, sumergirse y poder realizar todas las operaciones programadas hasta una profundidad de 200 metros o superior y estar equipado con sistemas auxiliares de navegación de precisión y posicionamiento, tales como USBL, DVL, GPS, sistema de navegación inercial y sensor de movimiento.
El segundo es un vehículo subacuático pesado operado remotamente (ROVP), que debe recibir instrucciones y energía desde la unidad de control por medio de un cable umbilical y transmitir datos en tiempo real. Su función será la recopilación de datos a través de sensores y debe disponer de un brazo robótico con capacidad para la toma muestras, así como para manipular o recuperar objetos.
Las dimensiones del mismo deben estar entre los 0,8 y 1 metro de longitud, entre 0,55 y 0,75 metros y una altura máxima de entre 0,40 y 0,60 metros. La masa debe ser superior a los 90 kilos e inferior a los 140 kilos. Debe ser desplegable y recuperable desde una embarcación equipada con polipasto y tiene que estar preparado para realizar todas sus operaciones en condiciones normales, hasta una profundidad mínima de 200 metros.
El segundo es un vehículo subacuático ligero operado remotamente (ROVL), que debe recibir instrucciones y energía desde la unidad de control por medio de un cable umbilical y transmitir datos en tiempo real. Se empleará para la inspección visual y capacidad de realizar maniobras con su brazo articulado para toma de muestras, manipulación, rescate, etc. en zonas sumergidas en un medio acuático, hasta profundidades de 200 metros.
Es por ello que debe monitorizar en tiempo real datos de la misión, tales como la posición, los valores, los sensores, el estado vehículo y captar imágenes de fotografía y vídeo. Debe disponer de lastres configurables, propulsión mediante motores eléctricos que funcionarán gracias a baterías internas, debe incluir iluminación led e incluir sistemas de posicionamiento USBL, GPS y sensores de movimiento.
En lo que respecta a los sistemas aéreos no tripulados, se requieren tres tipos diferentes, aunque todos de la clase 1, la más pequeña que existe en el mercado. El primero de ellos es un UAV-Micro, que debe propulsarse por cuatro hélices rotatorios, un sistema de estabilización en vuelo, no debe pesar más de 700 gramos y, respecto a sus dimensiones, no puede tener una envergadura superior a los 25 centímetros ni una altura superior a los 20 centímetros.
El aparato debe poder operar a una velocidad mínima de 5 metros por segundo y debe tener una velocidad máxima de 12 metros por segundo, además de contar con sensor detector de gases, sensor de temperatura y humedad relativa, sensor radiológico y sensor térmico radiométrico. Además, al tradicional mando de control de estos sistemas, se unen unas gafas de realidad virtual/.aumentada.
El segundo tipo de aeronaves es el UAV-Mini, que según las especificaciones que pide la UME debe tener cuatro brazos, con dos hélices en cada uno, que deben permitir al aparato realizar un despegue vertical. Tendrá un peso inferior a los 15 kilogramos y alcanzar una velocidad máxima de 20 metros por segundo, además de tener un sistema de paracaídas para que sea recuperable en caso de caía por pérdida de control.
La pequeña aeronave debe ir equipada con un estabilizador Gimbal, IMSI Catcher, cámara hiperespectral, sensor detector de gases, sensor radiológico y cámara multiespectral, además de tener la capacidad de convertirse en un repetidos de comunicaciones para otras aeronaves, permitiendo extender las comunicaciones dar cobertura para el vuelo de otras aeronaves, en circunstancias en las que no sería posible realizar el vuelo de las mismas con cobertura directa.
El tercer tipo de sistema es el UAV-Small destaca porque debe tener motores específicos para el despegue en vertical y motor/es específicos para el vuelo como aeronave de ala fija. Deberá alcanzar una velocidad máxima de 34 metros por segundo, no podrá pesar más de 5 kilos y tendrá luces de navegación y posicionamiento conformes al Reglamento de la Unión Europea. Sus medidas no podrán ser superiores a 350 cm x 250 cm x 100 cm.
El aparato estará equipado con estabilizador Gimbal, IMSI Catcher, cámara hiperespectral, sensor detector de gases, sensor radiológico y cámara multiespectral; tendrá una autonomía de vuelo de 300 minutos y capacidad de realizar vuelos estacionarios, es decir, quedarse fijo en un punto del cielo tomando datos; así como un techo de vuelo, como mínimo, de 4.000 metros.
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