Menú
Psicología

Aceptarnos a nosotros mismos

Por Fidel Hernández Hernández

Desde muy pequeños comenzamos a través de los otros a configurar la imagen que tenemos de nosotros mismos, tanto en el plano físico como en el psicológico. Así se nos construirá conciente e inconsciente la capacidad de valorarnos y de configurar nuestra autoestima. Esta es una cuestión básica para un desarrollo satisfactorio de nuestra personalidad.

Cuando se es niño o adolescente esta imagen, sino coincide con nuestras expectativas o aspiraciones, produce un conflicto o frustración personal que conlleva a numerosos trastornos y desajustes mentales. Por ejemplo, es conocido que los adolescentes que no aceptan su propio cuerpo y se someten a dietas o ejercicios extremos acabando en trastornos alimentarios —anorexia o bulimia—. También aquellos jóvenes que no les gusta su propia forma de ser muchas veces acuden a drogas y recursos artificiales para mostrarse de otro modo en fiestas o compromisos sociales donde ellos suponen que deben comportarse de otra manera.

La causa fundamental de estos problemas es la falta de aceptación de su propia personalidad. Esta falta de aceptación los lleva a aspirar a ser de un modo que no tiene relación con sus posibilidades y realidades tanto físicas como mentales. La felicidad o realización personal no es tener grandes aspiraciones sino que estas coincidan con nuestras posibilidades reales.

Para que esta adecuación de posibilidades y aspiraciones se produzcan en un individuo es necesario que se haya educado en un ambiente familiar de aceptación y tolerancia donde se le eduque con mentas y propósitos de acuerdo a su capacidad natural sin lamentar aquellas cuestiones en la que el niño o el joven poseen sus dotes naturales o formadas. Es necesario que nuestros hijos aprendan que todos no somos capaces para todas las profesiones ni para todo y eso no es motivo de infelicidad ni lamento. Ni todas las personas son guapas ni bellas y que eso tampoco determina el éxito ni la felicidad individual, que es decisivo que las personas comprendan que para que nos quieran y acepten los demás no hemos de ser como idealmente promulgan las películas, los anuncios sino que hemos de encontrar quien nos quiera con nuestros defectos y virtudes, quienes nos hagan sentir bien con nosotros mismos.

Para que los demás nos acepten es necesario desde luego que nosotros nos aceptemos como somos: obesos o delgados, alegres o melancólicos, etc., con las ventajas y desventajas que supone ser de un modo determinado. Ante todo lo importante es ser auténtico y estar conforme con uno mismo y con su propia vida.

Fidel Hernández Hernández pertenece a la Sociedad Madrileña de Terapia Familiar y es sicoterapeuta del Instituto Madrileño de Formación y Terapia individual y de pareja. Teléfono de la consulta: 619-539066
Más información sobre sicología

En Sociedad