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COPA INTERCONTINENTAL

Boca Juniors, mejor equipo del mundo a costa de un Real Madrid al que le faltó oficio

No siempre en el fútbol gana el mejor. Así lo ha demostrado el Boca Juniors, que se ha proclamado, de forma oficiosa, mejor equipo del mundo tras imponerse al Real Madrid por dos goles a uno en la final de la Copa Intercontinental, disputada en Tokio. Los xeneizes encarrilaron el partido en seis minutos con los goles anotados por Martín Palermo. El Madrid puso en seguida el 2-1, lo intentó, pero no pudo ante un conjunto con mucho oficio y liderado por un crack mundial, Juan Román Riquelme.


A uno se le queda cara de tonto después de ver lo acontecido este martes en el Estadio Nacional de Sendagaya, en Tokio, en la final de la Copa Intercontinental que ha enfrentado a Boca Juniors y Real Madrid. El choque no era apto para cardiacos. 52.000 espectadores aguantaban estoicamente un frío de cinco grados en el estadio japonés. De esos 52.000, más de seis mil eran de Boca frente a los 500 escasos del Real Madrid. Ya ganaban los xeneizes a los blancos en afición. Y no hubo que esperar mucho para que esa superioridad se trasladara en el terreno de juego, al menos en cuanto a resultado.

Les digo que se me queda cara de tonto por varios motivos. El primero, porque el partido comenzó de forma trepidante, algo impropio para una final de este calibre. El colombiano Oscar Julián Ruiz apenas acababa de señalar el comienzo del partido cuando el escurridizo Marcelo Delgado conectó un centro perfecto con Martín Palermo para que éste anotara el primer gol del partido, dejando sentado a Casillas. Era el minuto 5. Pero es que sólo dos después, el propio Palermo recibió un balón largo; controló ante la inútil oposición de Geremi, que hizo de estatua; y, dejando sentado al joven guardameta madridista, puso el 2-0 en el marcador. Pi0ntaban bastos para el Campeón de Europa.

Pero lejos de amilanarse, el Real Madrid hizo frente al frío casi polar y a la adversidad, y comenzó a tirar del carro, por medio de sus mejores bazas. Entre ellas, Roberto Carlos, que es un misil. El brasileño puso la calidad y la velocidad. Se fue de los defensores y, al minuto después de que su equipo encajara el segundo gol, mandó el balón al travesaño. Seguían llegando las oportunidades. Sólo hubo que esperar al minuto 13 para que el propio Roberto Carlos pusiera el 2-1 en el marcador al llevarse el esférico ante la zaga y mandarlo a la escuadra de la portería defendida por Córdoba, que se quedó atónito ante tal cañonazo. Quedaba esperanza pues restaba una eternidad.

Pero el Boca no perdió los nervios. Bien resguardado atrás por los centrales, el colombiano Jorge Bermúdez y Crtistian Traverso, dejó que pasaran los minutos a la vista de que el Madrid no le inquietaba. Tras una vaselina ligeramente alta de Raúl a los 17 minutos, su única acción peligrosa en la primera parte, surgió la figura de Juan Riquelme. El artista de Boca -el "Carlos Gardel del balompié"- volvió loco a Makelele en una internada y, ya en la segunda parte, obligó a volar a Casillas para conjurar un seguro gol de falta directa.

Además del liquidador Palermo, la gran figura del campeón argentino fue Chelo Delgado, que sirvió el primer gol en bandeja e hizo cundir siempre el pánico cuando progresaba por la derecha. Especialmente ilustrativa fue una colada del delantero boquense de 27 años que se paseó por toda la defensa blanca y hasta pudo rematar a puerta, donde salvó con la cara Casillas.

Figo y McManaman no funcionaban por las bandas y Guti no enlazaba con Raúl. El remedio de Del Bosque tras el descanso fue dar entrada a Savio por el inglés y a Morientes por un anodino Makelele. La mejoría fue evidente, si bien no se tradujo en oportunidades muy claras, salvo un remate en el segundo palo de cabeza de Raúl que se marchó fuera.

Los últimos minutos fueron un esfuerzo desesperado y baldío del Real Madrid por nivelar la contienda, pero enfrente tuvo a un rival que puso mucho más empeño en el triunfo y que supo rentabilizar su eléctrico comienzo. Como recompensa, disfrutó del delirio de sus fieles seguidores. En resumidas cuentas, el Madrid tuvo casta para demostrar que no se queda dormido en los laureles, pero ante sí tuvo un rival con más oficio que juego. El oficio se llama Martín Palermo y el juego Juan Román Riquelme.

1. - Real Madrid: Iker Casillas; Geremi, Hierro, Karanka, Roberto Carlos; Helguera, Makelele (Morientes, m. 76), McManaman (Savio, m. 66), Guti; Figo y Raúl.
2. - Boca Juniors: Córdoba; Ibarra, Bermúdez, Traverso, Matellán; Basualdo, Serna, Riquelme, Battaglia (Burdisso, m. 90); Delgado (Guillermo Barros Schelotto, m. 87) y Martín Palermo.

Goles: 0-1, m. 2: Martín Palermo remata a puerta vacía en el segundo palo un centro desde la izquierda de Delgado. 0-2, m. 6: De nuevo Martín Palermo se adelanta a la defensa y marca de tiro raso y cruzado. 1-2, m. 11: Roberto Carlos, casi sin ángulo, mete el balón en la escuadra con la zurda.

Árbitro: Oscar Julián Ruiz Acosta (Colombia). Mostró tarjeta amarilla a Ibarra y Battaglia, por el Boca, y a Geremi, por el Real Madrid.

Incidencias: partido por la Copa Intercontinental entre el Campeón de Europa (Real Madrid) y el de la Copa Libertadores (Boca Juniors), disputado en el estadio nacional de Sendagaya, en Tokio, ante 52.511 espectadores. Presenciaron el partido, entre otros, el sueco Lennart Johansson, presidente de la UEFA; Ángel María Villar, presidente de la Federación Española de Fútbol; el paraguayo Nicolás Leoz, presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol, y Keith Cooper, director de comunicación de la FIFA, y los príncipes Takamado, primos del emperador Akihito.

Un breve espectáculo de fuegos artificiales precedió al partido. Boca contó con una nutrida afición, con alrededor de seis mil incondicionales que no cesaron de animar con cánticos a su equipo, especialmente con los goles de Martín Palermo. Por el Real Madrid, apenas se hallaban en el estadio unos 500 seguidores. Noche de intenso frío con unos cinco grados sobre el césped.

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