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MUERTO EN UN ACCIDENTE

El mundo del deporte despide a Javier Urruticoechea

Familiares, deportistas y autoridades acudieron este viernes al Tanatorio de Les Corts, desde donde partió el cortejo fúnebre del que fuera portero de la Real Sociedad, el Espanyol y el Barcelona, Javier Urriticoechea, quien falleció este jueves en la madrugada en un accidente de tráfico en la Ronda de Dalt, en el término municipal de Esplugues (Barcelona). Urruti logró su última liga en la temporada 1984-85 y disputó tres mundiales con la selección, aunque se vio eclipsado por la figura de Arconada.

L. D. / EFE.- El accidente de tráfico que costó la vida el jueves a Urruti se produjo en el kilómetro 3 de la B-20, sobre las 03:30 horas de la madrugada, cuando el vehículo que conducía Urruti se salió de la vía y chocó con la valla protectora, lo que le produjo la muerte. Aunque aún no se determinaron las causas del siniestro, la policía cree que el origen del accidente podría ser una distracción o el intento de esquivar algún animal.

Cuando sufrió el accidente, Urruti regresaba a casa tras presenciar el encuentro Bayern-Valencia, la final de la Liga de Campeones, con unos amigos.

Un buen hombre que no sabía decir "no"

De 49 años, había nacido en San Sebastián y se inició como jugador profesional en la Real Sociedad, de donde pasó en 1976 a jugar en el R.C.D. Español y finalmente fichó por el Barcelona en 1981. El portero vasco, que vivía en la actualidad en Esplugues, fue Internacional A en cinco ocasiones y B en otras cinco, y recibió el Trofeo Ricardo Zamora al portero menos goleado de la Liga en 1984, que ganó el Barcelona gracias a sus grandísimas intervenciones.

El ex jugador del FC Barcelona disputó tres campeonatos del mundo consecutivos con la selección española, pero no jugó en ellos ni un sólo minuto, ya que su figura se vio eclipsada por otro mito del fútbol nacional: Arconada.

El 21 de julio de 1988 se retiró del fútbol, después de la llegada al club azulgrana de un nuevo portero vasco, Andoni Zubizarreta. El momento culminante de su carrera se produjo en la temporada 1985-86 cuando en el último partido, jugado en Valladolid, detuvo un penalti que valió a su equipo el campeonato de Liga.

Sus amigos, al recordar su figura, hablan de Urruti auténticas maravillas. No es porque haya fallecido, sino porque de verdad querían a este hombre que, además, había resurgido últimamente al convertirse en ojeador del FC Barcelona. Durante su vida, como ha declarado el periodista Quique Guasch en la Cadena COPE , nunca supo decir "no" a nadie, lo que le acarreó muchos disgustos personales.

Los peñistas del Barcelona repartidos por toda la geografía española siempre reclamaban su presencia en actos y convocatorias, y Urruti nunca se negaba. Era un hombre realmente querido en el club blaugrana, que pierde a un auténtico mito a la edad de 49 años por la inesperada mala suerte de un accidente de tráfico.

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