L. D. / EFE.-
El jugador catalán abandona la que ha sido su casa los últimos ocho años, porque el Espanyol tenía la necesidad de vender a uno de sus buques insignia para paliar la acuciante deuda económica que arrastra desde hace varias temporadas. Los 2.800 millones que ha pagado el Deportivo al club barcelonés tienen la culpa y Sergio, que pasará a cobrar uno 140 millones de pesetas netos por temporada, reconoce que irse es un buen negocio tanto para él como para el equipo de toda su vida. En conferencia de prensa, el jugador dijo que “si yo pedí lo que creí oportuno es para compensar todo lo que dejo aquí, y quiero agradecer el esfuerzo que han hecho tanto el Espanyol como el Depor para que yo esté contento”.
A sus 25 años, Sergio González inicia una nueva etapa que calificó de “ilusionante”, pues el conjunto gallego es un club mucho más ambicioso que el catalán. Argumentó que “ellos luchan por la Liga y la Liga de Campeones y eso es un reto para cualquier jugador”. A su lado, estuvo en todo momento el presidente del Espanyol, Daniel Sánchez Libre, al que Sergio pidió personalmente que le acompañara en su despedida.
Sánchez Llibre dijo que “no es normal que yo me siente aquí cuando se va un jugador, sino que lo hago cuando se presenta, pero el caso de Sergio es especial. Como aficionado, su venta no me gusta nada, pero como presidente debo decir que debía hacerse. Ahora espero que tenga suerte y triunfe. Lo quiero ver en la selección y luego en el Mundial, y quién sabe si un día volverá aquí”.
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A sus 25 años, Sergio González inicia una nueva etapa que calificó de “ilusionante”, pues el conjunto gallego es un club mucho más ambicioso que el catalán. Argumentó que “ellos luchan por la Liga y la Liga de Campeones y eso es un reto para cualquier jugador”. A su lado, estuvo en todo momento el presidente del Espanyol, Daniel Sánchez Libre, al que Sergio pidió personalmente que le acompañara en su despedida.
Sánchez Llibre dijo que “no es normal que yo me siente aquí cuando se va un jugador, sino que lo hago cuando se presenta, pero el caso de Sergio es especial. Como aficionado, su venta no me gusta nada, pero como presidente debo decir que debía hacerse. Ahora espero que tenga suerte y triunfe. Lo quiero ver en la selección y luego en el Mundial, y quién sabe si un día volverá aquí”.
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