L. D. / EFE.-
Sin que ninguno de los integrantes de su equipo lo supiera y ayudado por su hermano Josep como principal cómplice, el único campeón del mundo español en la categoría de los 500 c.c. se bajaba de su moto tras la carrera en el GP de Brasil y sin despojarse del mono de cuero entregaba, uno por uno, el citado regalo a todo su equipo.
Alex Crivillé se ha llevado desde España más de catorce cascos suyos cada uno con una inscripción exclusiva para sus mecánicos, responsables de suspensiones, de los neumáticos, de la telemetría e incluso para el máximo mandatario de HRC en las carreras, el nipón Tachikawa. Tan inesperado como sorprendente gesto de Alex Crivillé, que ha demostrado ser todo un caballero, ha sido reconocido y agradecido con lágrimas en los ojos por casi todos los agasajados.
Mientras, en el polo opuesto, los responsables de Honda han dado una muestra más del distanciamiento que mantienen con el piloto de Seva y ni siquiera le han invitado a la fiesta de final del Mundial que han organizado en Brasil. "Nosotros no habríamos ido de ninguna de las maneras, pues volvíamos muy rápido a España, pero la verdad es que ni siquiera tuvieron el gesto de invitarnos", se lamentaba su hermano Josep Crivillé, quien tampoco ha querido dar mayor importancia a ese comportamiento.
No es la primera vez que se producen olvidos de estas características, pues en el museo de Motegi, en el que están todas sus motos, entre ellas las campeonas del mundo -y algunas ni siquiera son de Honda-, casualmente sólo falta la de Alex Crivillé. En Montmeló, con ocasión de la disputa del G.P. de Cataluña, el fallo fue no acordarse de la moto de otro campeón español, Emilio Alzamora, que lo fue de 125 c.c. en 1999.
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Alex Crivillé se ha llevado desde España más de catorce cascos suyos cada uno con una inscripción exclusiva para sus mecánicos, responsables de suspensiones, de los neumáticos, de la telemetría e incluso para el máximo mandatario de HRC en las carreras, el nipón Tachikawa. Tan inesperado como sorprendente gesto de Alex Crivillé, que ha demostrado ser todo un caballero, ha sido reconocido y agradecido con lágrimas en los ojos por casi todos los agasajados.
Mientras, en el polo opuesto, los responsables de Honda han dado una muestra más del distanciamiento que mantienen con el piloto de Seva y ni siquiera le han invitado a la fiesta de final del Mundial que han organizado en Brasil. "Nosotros no habríamos ido de ninguna de las maneras, pues volvíamos muy rápido a España, pero la verdad es que ni siquiera tuvieron el gesto de invitarnos", se lamentaba su hermano Josep Crivillé, quien tampoco ha querido dar mayor importancia a ese comportamiento.
No es la primera vez que se producen olvidos de estas características, pues en el museo de Motegi, en el que están todas sus motos, entre ellas las campeonas del mundo -y algunas ni siquiera son de Honda-, casualmente sólo falta la de Alex Crivillé. En Montmeló, con ocasión de la disputa del G.P. de Cataluña, el fallo fue no acordarse de la moto de otro campeón español, Emilio Alzamora, que lo fue de 125 c.c. en 1999.
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