L. D. / EFE.-
"Ha muerto en casa, con toda su familia a su lado y en gracia de Dios", ha señalado Carlos Lorenzo, hijo del ex entrenador argentino, quien ha apuntado que "el desenlace ha llegado a las cinco de la madrugada, por suerte bastante bien para él, sin grandes dolores". Nacido en Buenos Aires el 27 de octubre de 1922, el
Toto
Lorenzo iniciaba su carrera profesional como jugador a los 16 años, pero su exitosa labor como técnico, especialmente en la década de 1970, y su personalidad extrovertida lo han marcado para la historia del fútbol internacional.
El ex técnico ha tenido una carrera plagada de anécdotas por las curiosas tácticas que aplicaba, algunas de ellas calificadas de "tramposas", como la de ordenar a los jugadores que simulasen lesiones para "enfriar" el juego o hacer que la cancha fuese regada en exceso en determinados sectores "estratégicos" para la defensa de sus equipos. Además, también ha experimentado anécdotas como seleccionador argentino ya que durante la gira del equipo albiceleste por Italia, previa al Mundial de 1966, el Toto les hablaba a sus jugadores en italiano con el fin de llamar la atención a la prensa de ese país.
Como jugador, entre 1947 y 1958, ha militado en la Sampdoria italiana, en el Nantes francés y en el Atlético de Madrid, al que dirigió en 1974, cuando el equipo rojiblanco fue subcampeón europeo. Un año después el Atlético conquistaba la Copa Intercontinental, pero ya con Luis Aragonés como técnico. El 15 de mayo de 1974, el Atlético disputaba en Bruselas la final de la Copa de Europa ante el Bayern de Munich bajo la dirección de Juan Carlos Lorenzo, que decidió alinear a Reina; Melo, Heredia, Capón, Adelardo, Eusebio, Ufarte, Luis Aragonés, Gárate, Irureta y Salcedo.
En el minuto 113, con la prórroga en juego, Luis Aragonés batía a Maier de falta directa al borde del área, pero cinco minutos después Swarzenbeck empataba con un tiro lejano y ahogaba la alegría de los aficionados rojiblancos, que ya festejaban el título. Dos días después, se disputaba el partido de desempate que terminaba ganando el Bayern por 4-0.
Los restos mortales de Juan Carlos Lorenzo serán incinerados y es muy probable que se cumpla con su deseo de esparcir sus cenizas detrás de la portería que da espaldas a la tribuna popular de la Bombonera, el estadio de Boca Juniors. "El quería que sus cenizas vayan detrás del arco de Boca, así que es un tema que hablaré con mi mamá y seguramente lo haremos: lo importante es que fue un padre especial, un luchador y un ejemplo", ha dicho a los medios de comunicación Beatriz Lorenzo, la hija del entrenador fallecido.
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El ex técnico ha tenido una carrera plagada de anécdotas por las curiosas tácticas que aplicaba, algunas de ellas calificadas de "tramposas", como la de ordenar a los jugadores que simulasen lesiones para "enfriar" el juego o hacer que la cancha fuese regada en exceso en determinados sectores "estratégicos" para la defensa de sus equipos. Además, también ha experimentado anécdotas como seleccionador argentino ya que durante la gira del equipo albiceleste por Italia, previa al Mundial de 1966, el Toto les hablaba a sus jugadores en italiano con el fin de llamar la atención a la prensa de ese país.
Como jugador, entre 1947 y 1958, ha militado en la Sampdoria italiana, en el Nantes francés y en el Atlético de Madrid, al que dirigió en 1974, cuando el equipo rojiblanco fue subcampeón europeo. Un año después el Atlético conquistaba la Copa Intercontinental, pero ya con Luis Aragonés como técnico. El 15 de mayo de 1974, el Atlético disputaba en Bruselas la final de la Copa de Europa ante el Bayern de Munich bajo la dirección de Juan Carlos Lorenzo, que decidió alinear a Reina; Melo, Heredia, Capón, Adelardo, Eusebio, Ufarte, Luis Aragonés, Gárate, Irureta y Salcedo.
En el minuto 113, con la prórroga en juego, Luis Aragonés batía a Maier de falta directa al borde del área, pero cinco minutos después Swarzenbeck empataba con un tiro lejano y ahogaba la alegría de los aficionados rojiblancos, que ya festejaban el título. Dos días después, se disputaba el partido de desempate que terminaba ganando el Bayern por 4-0.
Los restos mortales de Juan Carlos Lorenzo serán incinerados y es muy probable que se cumpla con su deseo de esparcir sus cenizas detrás de la portería que da espaldas a la tribuna popular de la Bombonera, el estadio de Boca Juniors. "El quería que sus cenizas vayan detrás del arco de Boca, así que es un tema que hablaré con mi mamá y seguramente lo haremos: lo importante es que fue un padre especial, un luchador y un ejemplo", ha dicho a los medios de comunicación Beatriz Lorenzo, la hija del entrenador fallecido.
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