L D (EFE)
Primero fue la junta que dirigía José Luis Núñez la que debió hacer frente a un voto de censura que presentó el ya extinto grupo
Elefante Azul
, mientras que el nuevo presidente de la entidad, Joan Gaspart, podría vivir la misma experiencia en septiembre, dado que el grupo que impulsará la nueva moción de censura sólo necesita 4.505 adhesiones. Este jueves, Iván Carrillo, junto a su jefe de prensa, Francesc Mañé, y con el notario Daniel Tello, se ha personado en las oficinas del FC Barcelona para solicitar la lista de socios con el fin de conocer el número mínimo de adhesiones que necesita su plataforma para presentar una moción de censura.
Según los estatutos de la entidad, para impulsar un voto de censura es necesario el apoyo del cinco por ciento (4.505) del total de socios con derecho a voto (90.105), es decir, aquellos asociados mayores de edad y que a la vez tengan un año de antigüedad. Una vez recogidas las papeletas del club, el plazo para entregarlas es de catorce días. En el caso de que consiguiese estas adhesiones, cuya cifra podría variar, ya que se actualiza cada mes, en la votación de la moción de censura Alternativa Blaugrana debería reunir dos tercios de los apoyos de los socios que fuesen a las urnas para poder inhabilitar a la junta del Barcelona y, por consiguiente, provocar que hubiesen elecciones.
Carrillo y sus colaboradores han mostrado su decepción, pues deseaban entrevistarse esta mañana con Joan Gaspart o con el director general de la entidad, Xavier Pérez Farguell, quienes han delegado responsabilidades en Joan Camps, jefe de la secretaria. Alternativa Blaugrana conocerá oficialmente el lunes el número exacto de adhesiones que necesita. La plataforma tiene el propósito de impulsar en septiembre el voto de censura, tras conocer el calendario de la Liga, pues como ha asegurado hoy Iván Carrillo a su equipo de trabajo le será más cómodo reunir las adhesiones cuando haya un partido del Barca en el Camp Nou.
Joan Gaspart y su equipo de directivos no han querido manifestarse nunca acerca de esta moción de censura, aunque el presidente almorzaba hace unas semanas con Iván Carrillo para conocer qué motivos habían llevado a éste a iniciar acciones para presentar una voto contra la junta del Barcelona. "Tras aquella reunión no saqué nada en claro. Sólo una cosa: que es necesario un voto de censura. No estamos pidiendo imposibles, sólo que a la gestión del club se le apliquen los principios de transparencia y coherencia", dijo Carrilo, quien ha vuelto a desvincularse de cualquier otra corriente que no sea la que ha establecido su grupo.
Según los estatutos de la entidad, para impulsar un voto de censura es necesario el apoyo del cinco por ciento (4.505) del total de socios con derecho a voto (90.105), es decir, aquellos asociados mayores de edad y que a la vez tengan un año de antigüedad. Una vez recogidas las papeletas del club, el plazo para entregarlas es de catorce días. En el caso de que consiguiese estas adhesiones, cuya cifra podría variar, ya que se actualiza cada mes, en la votación de la moción de censura Alternativa Blaugrana debería reunir dos tercios de los apoyos de los socios que fuesen a las urnas para poder inhabilitar a la junta del Barcelona y, por consiguiente, provocar que hubiesen elecciones.
Carrillo y sus colaboradores han mostrado su decepción, pues deseaban entrevistarse esta mañana con Joan Gaspart o con el director general de la entidad, Xavier Pérez Farguell, quienes han delegado responsabilidades en Joan Camps, jefe de la secretaria. Alternativa Blaugrana conocerá oficialmente el lunes el número exacto de adhesiones que necesita. La plataforma tiene el propósito de impulsar en septiembre el voto de censura, tras conocer el calendario de la Liga, pues como ha asegurado hoy Iván Carrillo a su equipo de trabajo le será más cómodo reunir las adhesiones cuando haya un partido del Barca en el Camp Nou.
Joan Gaspart y su equipo de directivos no han querido manifestarse nunca acerca de esta moción de censura, aunque el presidente almorzaba hace unas semanas con Iván Carrillo para conocer qué motivos habían llevado a éste a iniciar acciones para presentar una voto contra la junta del Barcelona. "Tras aquella reunión no saqué nada en claro. Sólo una cosa: que es necesario un voto de censura. No estamos pidiendo imposibles, sólo que a la gestión del club se le apliquen los principios de transparencia y coherencia", dijo Carrilo, quien ha vuelto a desvincularse de cualquier otra corriente que no sea la que ha establecido su grupo.
