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CONSTERNACIÓN POR LA BAJA DE VALERÓN

Informe: Las graves lesiones suelen cebarse con los cracks

Los dos meses que tendrá que estar de baja Juan Carlos Valerón por una entrada del boliviano Juan Manuel Peña es un caso más en la lista de duras acciones que truncan de raíz a esos jugadores que, por su calidad, son catalogados como figuras y factores desequilibrantes en los partidos.

L D (EFE) Hace poco menos de diecinueve años Diego Maradona sufrió, el 24 de septiembre de 1983, una dura entrada por detrás de Andoni Goikoetxea que cortó la andadura del argentino en el Barcelona durante más de tres meses. La temporada 1983-84 debía ser la de su consagración definitiva en el equipo azulgrana, pero la acción de Goikoetxea le obligó a ser operado de una fractura en el tobillo izquierdo.
Maradona estuvo apartado de los campos de fútbol más de tres meses. Cuando se reincorporó, el Barcelona ya había perdido todas las opciones a conseguir el título de Liga (ese año quedó tercero) y su concurso tampoco pudo evitar la eliminación de la Recopa en cuartos de final frente al Manchester United, aunque ayudó a la clasificación para la final de la Copa del Rey, que perdieron ante el Athletic de Bilbao

Valerón estaba en un momento dulce. El Deportivo, el fútbol español e internacional lo echarán de menos debido a la fractura en el tercio medio del peroné de la pierna izquierda. El futbolista de Arguineguín fue embestido por detrás por un Peña que lo está pasando mal y la Liga de las estrellas pierde, una vez más, a una de sus grandes figuras. Algo parecido le ocurrió, también, a Amancio Amaro, ex jugador del Real Madrid, en 1974, cuando cayó gravemente lesionado por una tremenda entrada del paraguayo del Granada Pedro Fernández, quien calificó la acción de "accidental y desgraciada". Aquella entrada, que no fue sancionada con tarjeta amarilla, mandó al quirófano a Amancio y le costó al jugador rojiblanco quince partidos de sanción.

Juninho y Redondo, los más sufridores

Amancio, era uno de los cracks de la época, y no se libró, como tampoco otros jugadores como el brasileño Oswaldo Giroldo Juninho , ex jugador del Atlético de Madrid y ahora también de baja, a las acciones de Míchel Salgado o David Albelda, o su compatriota Savio Bortolini, ahora en el Girondins de Burdeos, quien desde sus primeros minutos en España sufrió la dureza de los rivales cuando tuvo el balón en los pies. El argentino Fernando Redondo vivió su particular calvario producto de duras entradas de Ignacio Ibáñez, del Osasuna (distensión de ligamentos de rodilla), Juan Antonio Larrañaga, de la Real Sociedad (ligamentos rodilla izquierda, cinco meses de baja), Ricardo Mendiguren, del Athletic (rotura parcial del ligamento interno de la rodilla, tres meses de baja) y Slavisa Jokanovic, del Oviedo (rotura ligamento lateral interno de la rodilla derecha, dos meses).

El ex jugador Francisco Narváez, Kiko , comenzó su vía crucis con los tobillos que provocaron tras varias campañas su retirada un enero de 1996, cuando el ex atlético sufrió tras una entrada de Joan Barbará, futbolista del Salamanca, una rotura del ligamento lateral externo del tobillo izquierdo. El jerezano afirmó entonces que no creía que las entradas que se producen en el juego se hagan con la intención de hacer daño y que sólo cambiaría de idea si recibiera un "puñetazo", si bien en otros casos, como por ejemplo un par de pisotones de los argentinos Diego Pablo Simeone y Fabrizio Coloccini a Julen Guerrero y Francisco Gallardo, daba otra sensación.

Siempre "pagan el pato" los más hábiles

No obstante, este tipo de situaciones no es patrimonio de la Liga española. El fútbol mundial registra un rosario de graves lesiones provocadas por fuertes entradas. Tras el periplo en el Atlético de Madrid, el debut del portugués Paulo Futre en el fútbol italiano con el Reggiana se vio truncado por una entrada del defensor del Cremonese Alessandro Porrini. El actual director deportivo rojiblanco tuvo que abandonar el terreno de juego en camilla y fue operado en Verona de la rotura parcial de los tendones rotuleos de la rodilla derecha. Otro mago del balón, el menudo Thomas Haessler, por entonces mediocampista del Karlsruher y de la selección alemana, estuvo apartado varios meses de los terrenos de juego por una rotura de un tobillo y desgarro de los ligamentos de la zona tras una falta de un jugador del Fortuna de Dusseldorf.

La Liga española 2002-2003 ha comenzado convulsionada por acciones muy peligrosas que no han sido castigadas por los colegiados o que se han quedado en meras amonestaciones y por expulsiones en cierto modo absurdas. La rotura de nariz de Juan Carlos Aguilera tras recibir un codazo del sevillista Pablo Alfaro o la importante lesión de Valerón por la entrada por detrás de Peña han quedado sin castigo y el céltico Jesuli, por ejemplo, fue expulsado por celebrar un gol con sus aficionados.

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