L D (EFE)
Virtuoso y contestatario, genial en los campos de juego y transgresor en todos los sitios, protector de los marginales y crítico implacable de los poderosos, Maradona generó en casi medio siglo de vida pública, en la misma medida, alegrías, tristezas, admiración, idolatría, odio, indignación y morbo.
Pero pasados cinco años de su retirada y sin que nadie pueda afirmar que ha superado su adicción a las drogas, su nombre, sinónimo de lo máximo en el fútbol argentino, sigue siendo coreado por las multitudes en los estadios, su palabra es requerida cotidianamente por la prensa y cada uno de sus pasos son seguidos con atención en todo el mundo.
Pero pasados cinco años de su retirada y sin que nadie pueda afirmar que ha superado su adicción a las drogas, su nombre, sinónimo de lo máximo en el fútbol argentino, sigue siendo coreado por las multitudes en los estadios, su palabra es requerida cotidianamente por la prensa y cada uno de sus pasos son seguidos con atención en todo el mundo.
