L D (EFE)
Las gestiones boquenses para reincorporar a Bianchi quedaron trabadas la semana pasada cuando éste se negó a rebajar más sus pretensiones económicas, después de haber cedido alrededor de un 15 por ciento de lo que había solicitado en un principio. La situación en el Barcelona, entonces, comenzó a jugar un papel importante en la negociación bonaerense. El pasado día 11, el presidente del club argentino, Mauricio Macri, dijo que el Boca Juniors "no puede competir" económicamente con el Barcelona en el caso de que la entidad azulgrana tuviera interés en Bianchi.
La única alusión hecha por el dirigente a este asunto ha recuperado vigencia en los últimos días, desde que el Barcelona cayó derrotado ante el Sevilla en la Liga y la situación de Van Gaal se complicó extremadamente. La prensa deportiva argentina coincide en que el presunto interés barcelonista por Bianchi es una "jugada" del presidente azulgrana, Joan Gaspart, para recomponer su situación frente a la afición, disgustada con el pobre rendimiento del equipo en la Liga. Los portavoces de la directiva boquense, que hasta hace una semana aseguraban que el fichaje del entrenador era sólo una cuestión de horas, se han llamado a silencio mientras el director técnico actual, el uruguayo Óscar Tabárez, espera que la situación se aclare para saber qué hacer el próximo año.
Bianchi, disgustado con el presidente de Boca
Macri había prometido que esta semana anunciaría oficialmente si Tabárez continúa en su cargo o si es sustituido por Bianchi, pero el anuncio se ha aplazado sin fecha. Informaciones de la prensa local señalan que Bianchi se disgustó cuando Macri declaró públicamente que el contrato ofrecido es "excepcional" e imposible de igualar por cualquier otro club de Argentina, que la decisión estaba en manos del entrenador y que tenía una fecha límite para tomar una decisión y anunciarla. El entrenador -que desde que comenzaron las gestiones boquenses por su contratación no ha hablado con la prensa- entendió que Macri había descargado sobre él una batería de presiones, como ocurrió algunas veces cuando dirigía al equipo, y decidió plantarse. Entonces el dirigente cambió y dijo esta semana que "no es dramático ni urgente arreglar ya" y que hay tiempo "hasta finales de año".
En 2001, después de que Bianchi dijo que había decidido dejar su puesto en el Boca Juniors tras ganar seis títulos de campeón con el equipo, Macri interrumpió una rueda de prensa que ofrecía el entrenador y le pidió explicaciones por su determinación. Entonces éste se levantó, abandonó la sala y dejó al dirigente solo frente a varias decenas de periodistas. Con esa actitud quedó claro que la decisión de Bianchi respondía a su tirante relación con la directiva, después de que algunos de sus miembros criticaron a los jugadores poco antes de la final de la Copa Libertadores, que el Boca Juniors ganó. Y ahora está claro que quien maneja los tiempos de la negociación, mientras existen amplias diferencias entre la oferta y la demanda, es el entrenador, que no tiene urgencias por trabajar y, como si eso fuera poco, es señalado como el objetivo de Gaspart.
Tabárez, a la espera
Tras una breve estancia en Montevideo, Tabárez regresó hace 48 horas a Buenos Aires para informarse de la situación y para recordarle a los dirigentes del Boca Juniors que, en el caso de continuar en el cargo, reclamará cambios en su relación laboral con el club. En primera instancia, Tabárez dijo públicamente que no aceptará una prórroga de su contrato por seis meses, como insinuaron algunos dirigentes. Pero también pedirá un aumento económico, debido a que el ofrecimiento a Bianchi es el más importante del fútbol argentino actual. Tabárez también cree que el hecho de haber aceptado esperar a que terminaran las negociaciones del club con Bianchi para programar su futuro inmediato tiene un precio.
La única alusión hecha por el dirigente a este asunto ha recuperado vigencia en los últimos días, desde que el Barcelona cayó derrotado ante el Sevilla en la Liga y la situación de Van Gaal se complicó extremadamente. La prensa deportiva argentina coincide en que el presunto interés barcelonista por Bianchi es una "jugada" del presidente azulgrana, Joan Gaspart, para recomponer su situación frente a la afición, disgustada con el pobre rendimiento del equipo en la Liga. Los portavoces de la directiva boquense, que hasta hace una semana aseguraban que el fichaje del entrenador era sólo una cuestión de horas, se han llamado a silencio mientras el director técnico actual, el uruguayo Óscar Tabárez, espera que la situación se aclare para saber qué hacer el próximo año.
Bianchi, disgustado con el presidente de Boca
Macri había prometido que esta semana anunciaría oficialmente si Tabárez continúa en su cargo o si es sustituido por Bianchi, pero el anuncio se ha aplazado sin fecha. Informaciones de la prensa local señalan que Bianchi se disgustó cuando Macri declaró públicamente que el contrato ofrecido es "excepcional" e imposible de igualar por cualquier otro club de Argentina, que la decisión estaba en manos del entrenador y que tenía una fecha límite para tomar una decisión y anunciarla. El entrenador -que desde que comenzaron las gestiones boquenses por su contratación no ha hablado con la prensa- entendió que Macri había descargado sobre él una batería de presiones, como ocurrió algunas veces cuando dirigía al equipo, y decidió plantarse. Entonces el dirigente cambió y dijo esta semana que "no es dramático ni urgente arreglar ya" y que hay tiempo "hasta finales de año".
En 2001, después de que Bianchi dijo que había decidido dejar su puesto en el Boca Juniors tras ganar seis títulos de campeón con el equipo, Macri interrumpió una rueda de prensa que ofrecía el entrenador y le pidió explicaciones por su determinación. Entonces éste se levantó, abandonó la sala y dejó al dirigente solo frente a varias decenas de periodistas. Con esa actitud quedó claro que la decisión de Bianchi respondía a su tirante relación con la directiva, después de que algunos de sus miembros criticaron a los jugadores poco antes de la final de la Copa Libertadores, que el Boca Juniors ganó. Y ahora está claro que quien maneja los tiempos de la negociación, mientras existen amplias diferencias entre la oferta y la demanda, es el entrenador, que no tiene urgencias por trabajar y, como si eso fuera poco, es señalado como el objetivo de Gaspart.
Tabárez, a la espera
Tras una breve estancia en Montevideo, Tabárez regresó hace 48 horas a Buenos Aires para informarse de la situación y para recordarle a los dirigentes del Boca Juniors que, en el caso de continuar en el cargo, reclamará cambios en su relación laboral con el club. En primera instancia, Tabárez dijo públicamente que no aceptará una prórroga de su contrato por seis meses, como insinuaron algunos dirigentes. Pero también pedirá un aumento económico, debido a que el ofrecimiento a Bianchi es el más importante del fútbol argentino actual. Tabárez también cree que el hecho de haber aceptado esperar a que terminaran las negociaciones del club con Bianchi para programar su futuro inmediato tiene un precio.
