L D (EFE)
La llegada del nuevo seleccionador, Jacques Santini, al banquillo de los "bleus" ha traído consigo un cambio táctico. Del impertérrito 4-2-3-1 que sin inmutarse utilizó Roger Lemerre, la selección francesa ha pasado a jugar con un clásico 4-4-2. En el esquema de Lemerre, con dos medios defensivos -generalmente Petit y Vieira-, dos hombres abiertos a las bandas -Pires y Wiltord- y un único punta -Henry-, dejaba a Zidane libre de obligaciones tácticas, con libertad para moverse con todo el campo y con varios compañeros a los que poder alimentar de juego.
Santini quiere jugar con dos puntas sin perder por tanto los dos centrocampistas defensivos, lo que obliga a Zidane a ocupar una posición táctica más concreta. El pasado miércoles, en el amistoso contra la República Checa, el madridista ocupó de salida la banda izquierda. Pero el diez de los "bleus" no es un hombre de banda, por lo que, con frecuencia se fue al centro, se movió con la misma libertad que lo hacía en tiempos pretéritos.
Con la misma libertad pero con mucha menos eficacia, porque el madridista estuvo gris, incapaz de poner de manifiesto la seguridad en el juego de otros partidos. Perdió más de 40 balones "los que suele desperdiciar en tres o cuatro partidos", según Santini, no encontró su sitio en el campo ni a compañeros a los que alimentar de juego ofensivo.
Con el nuevo esquema de Santini, Francia se encontró ante los checos que el hombre por el que pasa toda su producción ofensiva no tenía un buen día y, además, no encontraba su sitio en el campo.
Por eso fue un equipo inoperante en ataque, como lo demuestra el hecho de que sus delanteros, Thierry Henry, que jugó una hora, Steve Marlet y David Trezeguet, que actuaron media parte cada uno, no hicieron ningún remate a portería. Para paliar el "cuello de botella" que supone que todo el ataque de Francia pase por los pies de Zidane, los comentaristas franceses proponer varias soluciones. La más escuchada pasa por renunciar a uno de los centrocampistas ofensivos, lo que permitiría a Francia alinear a un jugador en la banda, o colocar tras el madridista un centrocampista polivalente que pudiera aligerarle del trabajo de banda. Pero el debate está abierto y la última palabra la tiene Santini, que deberá buscar soluciones al colapso ofensivo que sufrió Francia contra los checos.
Santini quiere jugar con dos puntas sin perder por tanto los dos centrocampistas defensivos, lo que obliga a Zidane a ocupar una posición táctica más concreta. El pasado miércoles, en el amistoso contra la República Checa, el madridista ocupó de salida la banda izquierda. Pero el diez de los "bleus" no es un hombre de banda, por lo que, con frecuencia se fue al centro, se movió con la misma libertad que lo hacía en tiempos pretéritos.
Con la misma libertad pero con mucha menos eficacia, porque el madridista estuvo gris, incapaz de poner de manifiesto la seguridad en el juego de otros partidos. Perdió más de 40 balones "los que suele desperdiciar en tres o cuatro partidos", según Santini, no encontró su sitio en el campo ni a compañeros a los que alimentar de juego ofensivo.
Con el nuevo esquema de Santini, Francia se encontró ante los checos que el hombre por el que pasa toda su producción ofensiva no tenía un buen día y, además, no encontraba su sitio en el campo.
Por eso fue un equipo inoperante en ataque, como lo demuestra el hecho de que sus delanteros, Thierry Henry, que jugó una hora, Steve Marlet y David Trezeguet, que actuaron media parte cada uno, no hicieron ningún remate a portería. Para paliar el "cuello de botella" que supone que todo el ataque de Francia pase por los pies de Zidane, los comentaristas franceses proponer varias soluciones. La más escuchada pasa por renunciar a uno de los centrocampistas ofensivos, lo que permitiría a Francia alinear a un jugador en la banda, o colocar tras el madridista un centrocampista polivalente que pudiera aligerarle del trabajo de banda. Pero el debate está abierto y la última palabra la tiene Santini, que deberá buscar soluciones al colapso ofensivo que sufrió Francia contra los checos.
