L D (EFE)
Benítez acudió al estadio Teresa Rivero para cerrar los últimos flecos de su salida del club y sobre todo, para despedirse y desear suerte a la plantilla rayista, a la que dejó de dirigir desde el lunes tras empate en la última jornada liguera ante el Athletic, que deja al equipo franjirrojo colista a tres puntos de la salvación. "Les he agradecido su colaboración y todo lo que me han aportado. Les deseé suerte en una despedida cordial. Me voy con la conciencia tranquila por haber hecho un trabajo que no ha coronado el objetivo, pero en el que humanamente di lo mejor", dijo.
Benítez salió del vestuario con rostro muy serio en el que se dejaba ver su dolor por ser despedido, aunque al no haber terminado su trabajo admitió que no cumplirá su promesa de dejar el fútbol si no mantenía al Rayo en Primera. "No me han dejado ni salvar ni hundir al Rayo, por lo que no voy a descender. Todavía tengo edad para seguir trabajando. No sé si aquí en España, pero en algún otro sitio sí", afirmó dejando claro que seguirá su carrera como técnico.
Lo que Benítez quiso aclarar fue su fama de introvertido que según él, se le ha unido a la de mal entrenador, por lo que defendió su forma de dirigir a los jugadores. "Se confunde la charlatanería con el carácter. La gente quiere que esté chillando continuamente en el banquillo y en el campo de fútbol. Ese tipo de comportamiento no va conmigo. Soy serio, responsable de mi trabajo y con un fracaso como éste no me voy a venir abajo ni va a acabar con mi carrera como entrenador", dijo.
Benítez se escudo en los resultados como único aspecto que provocó su destitución. "Me voy triste porque el fútbol no es siempre lógico ni justo. Siempre dependemos de los futbolistas porque son los que hacen buenos o malos entrenadores. Recuerdo el caso de Antic cuando tras ganar el doblete con el Atlético de Madrid poco después descendió a Segunda con los jugadores que le hicieron bueno". "He dado las gracias a los futbolistas que honestamente han colaborado conmigo aunque hay un diez por ciento de margen en donde la suerte hace que determine el fracaso o el éxito de un entrenador. No tuvimos suerte y acabó siendo un fracaso", añadió.
Benítez salió del vestuario con rostro muy serio en el que se dejaba ver su dolor por ser despedido, aunque al no haber terminado su trabajo admitió que no cumplirá su promesa de dejar el fútbol si no mantenía al Rayo en Primera. "No me han dejado ni salvar ni hundir al Rayo, por lo que no voy a descender. Todavía tengo edad para seguir trabajando. No sé si aquí en España, pero en algún otro sitio sí", afirmó dejando claro que seguirá su carrera como técnico.
Lo que Benítez quiso aclarar fue su fama de introvertido que según él, se le ha unido a la de mal entrenador, por lo que defendió su forma de dirigir a los jugadores. "Se confunde la charlatanería con el carácter. La gente quiere que esté chillando continuamente en el banquillo y en el campo de fútbol. Ese tipo de comportamiento no va conmigo. Soy serio, responsable de mi trabajo y con un fracaso como éste no me voy a venir abajo ni va a acabar con mi carrera como entrenador", dijo.
Benítez se escudo en los resultados como único aspecto que provocó su destitución. "Me voy triste porque el fútbol no es siempre lógico ni justo. Siempre dependemos de los futbolistas porque son los que hacen buenos o malos entrenadores. Recuerdo el caso de Antic cuando tras ganar el doblete con el Atlético de Madrid poco después descendió a Segunda con los jugadores que le hicieron bueno". "He dado las gracias a los futbolistas que honestamente han colaborado conmigo aunque hay un diez por ciento de margen en donde la suerte hace que determine el fracaso o el éxito de un entrenador. No tuvimos suerte y acabó siendo un fracaso", añadió.
