L D (EFE)
El martes 4 de febrero, un día antes de que el equipo madridista se desplazara a la capital ateniense para enfrentarse al Olympiacos en la Euroliga -decimotercera jornada de la primera fase-, Tarlac comunicó al club que no podía viajar a Grecia debido a ciertos problemas con su pasaporte al tener obligaciones militares pendientes en Grecia.
El pívot se quedó en Madrid pese a no contar con el permiso del club y el caso fue puesto en manos de Antonio Vázquez, asesor jurídico de la entidad madrileña, para instruir el expediente.
La posición de Tarlac, justo cuando el Real Madrid estaba jugándose la clasificación para la segunda fase de la Euroliga, hizo que el club manejase la posibilidad de despedirle, finalmente descartada por la buena actitud con que el greco-yugoslavo ha afrontado el proceso disciplinario.
El pívot se quedó en Madrid pese a no contar con el permiso del club y el caso fue puesto en manos de Antonio Vázquez, asesor jurídico de la entidad madrileña, para instruir el expediente.
La posición de Tarlac, justo cuando el Real Madrid estaba jugándose la clasificación para la segunda fase de la Euroliga, hizo que el club manejase la posibilidad de despedirle, finalmente descartada por la buena actitud con que el greco-yugoslavo ha afrontado el proceso disciplinario.
