Es común ver fallos de delanteros a puerta vacía y pifias de porteros al intentar despejar un balón, pero que se junten dos errores de ese tipo en la misma jugada es menos habitual.
Y eso es lo que ha ocurrido en la Liga holandesa. El pasado domingo, el Vitesse, que entrena el español Albert Chapi Ferrer, recibía en su campo del Gelredome Arnhem al De Graafschap, en partido correspondiente a la vigésima cuarta jornada de la Eredivisie. Era un encuentro tenso donde los dos equipos necesitaban puntuar para remontar el vuelo en la clasificación: el Vitesse es decimoquinto y el De Graasfschap, duodécimo con cuatro puntos más.
La jugada más curiosa llegó en el minuto 27, cuando el partido estaba sin goles. Un defensa local retrasó la pelota de manera poco ortodoxa a su portero, que intentó evitar el córner. Entonces el balón le quedó franco a Hugo Bargas, delantero francés del De Graafschap, para anotar el primer gol de la tarde. Cuando ya todo el mundo cantaba el 0-1 se produjo el fallo que dejó a todos con la boca abierta: el ariete, con todo a su favor, echó la pelota fuera. Nadie daba crédito a lo que acababan de presenciar.
El partido acabó con la victoria por 2-0 del Vitesse. Bargas, sus compañeros y el entrenador visitante, el suizo Darije Kalezić, se acordarán de este fallo durante mucho tiempo.
