L D (EFE)
Sobre un enorme escenario instalado en la 'Plaza' del gigantesco circuito de Indianápolis, Fernando Alonso respondió siempre con una sonrisa a las preguntas de los aficionados. El español reveló que tras disputar el Gran Premio de Canadá el domingo pasado estuvo descansando en Nueva York y aseguró que en Estados Unidos se siente muy agusto porque nadie lo reconoce por la calle. "Aquí nadie sabe quién soy. No es como en España, en donde no puedo hacer nada porque todo el mundo me reconoce", respondía a la pregunta de un espectador.
Otros aficionado quiso saber qué coche utiliza fuera de los circuitos: "En Europa suelo utilizar un Renault Megane, y fuera, un Nissan Murano. Me gustan los coches grandes". Pero al responder a la pregunta de cuál es su coche favorito, Alonso, que el año que viene estará en la escudería McLaren-Mercedes, decía: "Mi coche favorito es un Mercedes; un Mercedes grande".
Entre gritos de "Viva España", "Viva Asturias" o "quítate la camiseta", a Alonso también le preguntaron por su vida privada, e, incluso, por si tiene planes de boda: "Algún día me casaré; no voy a estar soltero toda la vida. Quiero formar una familia, pero no sé cuándo". Tras responder a las preguntas, Alonso entregó a los clubes de niños y niñas de Indianápolis un talón de 40.000 dólares donados por Michelin. Después firmó autógrafos a cuantos quisieron tener la firma del campeón. Un sonriente Alonso atendió a todos.
El año pasado, Alonso, al igual que el resto de pilotos cuyos equipos utilizaban neumáticos Michelin, optaron por no tomar la salida en el Gran Premio de Estados Unidos por motivos de seguridad. La peraltada curva número 13 del circuito de Indianápolis era un luchar en el que las ruedas de la marca francesa no aguantaban, lo que ponía en peligro la integridad física de los pilotos. En uno de los mayores fiascos de la historia de la Fórmula Uno sólo tomaron la salida seis coches, los de las escuderías Ferrari, Jordan -actualmente Midland- y Minardi -ahora Toro Rosso-, y se impuso el alemán Michael Schumacher (Ferari).
Otros aficionado quiso saber qué coche utiliza fuera de los circuitos: "En Europa suelo utilizar un Renault Megane, y fuera, un Nissan Murano. Me gustan los coches grandes". Pero al responder a la pregunta de cuál es su coche favorito, Alonso, que el año que viene estará en la escudería McLaren-Mercedes, decía: "Mi coche favorito es un Mercedes; un Mercedes grande".
Entre gritos de "Viva España", "Viva Asturias" o "quítate la camiseta", a Alonso también le preguntaron por su vida privada, e, incluso, por si tiene planes de boda: "Algún día me casaré; no voy a estar soltero toda la vida. Quiero formar una familia, pero no sé cuándo". Tras responder a las preguntas, Alonso entregó a los clubes de niños y niñas de Indianápolis un talón de 40.000 dólares donados por Michelin. Después firmó autógrafos a cuantos quisieron tener la firma del campeón. Un sonriente Alonso atendió a todos.
El año pasado, Alonso, al igual que el resto de pilotos cuyos equipos utilizaban neumáticos Michelin, optaron por no tomar la salida en el Gran Premio de Estados Unidos por motivos de seguridad. La peraltada curva número 13 del circuito de Indianápolis era un luchar en el que las ruedas de la marca francesa no aguantaban, lo que ponía en peligro la integridad física de los pilotos. En uno de los mayores fiascos de la historia de la Fórmula Uno sólo tomaron la salida seis coches, los de las escuderías Ferrari, Jordan -actualmente Midland- y Minardi -ahora Toro Rosso-, y se impuso el alemán Michael Schumacher (Ferari).
