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Guerra de guerrillas y malabarismos económicos en la renovación de Oblak

El Atlético de Madrid "cree" que las dos partes están interesadas en llegar a un acuerdo, pero sabe que será una negociación llena de presiones.

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El Atlético de Madrid "cree" que las dos partes están interesadas en llegar a un acuerdo, pero sabe que será una negociación llena de presiones.
Oblak en la pasada Champions ante el Chelsea. | Cordon Press

El Atlético de Madrid está inmerso en un proyecto ambicioso en el que tiene que equilibrar el aspecto económico del club con la parte deportiva que, lógicamente, es la más importante, pero que no puede ser en ningún momento ajena a la estabilidad de la institución a nivel monetario. En los últimos meses, la renovación de Antoine Griezmann ha supuesto un salto de calidad a nivel interno y externo para el Atlético y las cifras que se han manejado dejan a las claras la ambición del club.

Guiados por la brújula de Simeone, epicentro de todo el proyecto, la directiva o la cúpula del club colchonero han conseguido estabilizar el rumbo del equipo a base de triunfos sobre el césped, importantes renovaciones y fichajes de alto coste como Lemar o el regreso de Diego Costa. En épocas anteriores, el Atlético fichaba porque vendía, pero actualmente la situación y las exigencias han cambiado. Ahora, los rojiblancos no venden a sus estrellas sino que las mantienen y, además de retener a sus pesos pesados, que no son pocos, el Cholo demanda jugadores importantes que acompañen a lo que ya tenía para seguir aspirando a todo.

En el pasado más reciente están las renovaciones de hombres como Saúl, Koke, Correa, Griezmann, Thomas o Lucas, que se suman a las llegadas de Lemar, Rodrigo, Diego Costa o Vitolo. Todo ello es reciente pero, por delante, queda algo igual de laborioso: renovar a Oblak, Godín y Diego Pablo Simeone. Esos tres nombres forman parte del futuro más cercano, pero ojo, si la situación rojiblanca sigue mejorando a nivel deportivo, las estrellas del proyecto querrán seguir revisando sus contratos con el paso del tiempo. Es ahí donde entran más malabarismos.

Mayor presupuesto, mayores ingresos

El Consejo de Administración del Atlético aprobó a principios de temporada un presupuesto récord en la historia del club: 403 millones de euros. Se esperaba alcanzar esa cifra un curso más tarde, pero la buena salud del equipo de Simeone ha permitido aumentar el dinero ganado por los premios deportivos, como los ingresos derivados de la Champions y también los patrocinios, derechos de televisión, taquilla, socios e ingresos de esponsorización. En resumen, el club ha pasado de 123 millones en 2012 a 403 en 2018.

La idea del club es seguir aumentando las cifras de ingresos para ir saneando aún más las cuentas de una sociedad anónima deportiva que ha estado durante muchos años ahogada por las deudas. Para ello, el equipo debe seguir la misma línea que lleva hasta ahora, y si eso se quiere lograr, jugadores como Oblak deben seguir en el Wanda Metropolitano. Si antes hablábamos de malabarismos, ahora toca ver esa guerra de guerrillas que se produce en algunas renovaciones o fichajes capitales para un equipo.

Oblak, renovación sin cerrar

Libertad Digital ha consultado a fuentes cercanas al Atlético de Madrid y ha podido saber que el club "cree" a día de hoy que ambas partes quieren el mismo resultado: renovar. ¿Cuál es el problema entonces? La respuesta no es única ya que entran varios factores en juego empezando por el propio Atlético de Madrid, pasando por el agente del jugador y llegando finalmente al guardameta esloveno.

El club rojiblanco entiende que las últimas informaciones surgidas en torno al jugador no son manifestaciones hechas por el guardameta y, por esa razón, la propia institución entiende que no hay por qué preocuparse con este asunto, ya que aún le quedan tres años de contrato y ambas partes quieren seguir juntas. Eso sí, el Atlético mantiene que esa seguridad absoluta sólo la pueden afirmar desde su lado, no desde el del futbolista. La última decisión será de Jan.

A su vez, dentro de la ecuación entra Miha Mlakar, agente de Oblak, que en más de una ocasión ha hablado del futuro de su representado dando a entender que podría marcharse. Es una forma más de presionar al club para conseguir el mejor contrato posible para su cliente, pero de momento el Atlético aguanta el pulso con todo lo que eso puede suponer si finalmente cambia de aires. Cada parte mueve sus fichas y la dirección deportiva colchonera no quiere caer en el juego de algunos agentes que, en ciertas negociaciones, pueden y suelen filtrar información de manera interesada.

Por parte de Oblak, el portero es consciente del caché que tiene, de su importancia en el equipo y del cariño que la afición le profesa. Él también quiere cobrar lo que merece siendo uno de los mejores arqueros del mundo. De hecho para algunos, incluyendo a la hinchada rojiblanca, es ya el mejor. Jan juega sus cartas.

La próxima renovación de Simeone, que aún no se ha sentado a negociar con Gil Marín aunque lo hará próximamente, también obliga al conjunto madrileño a revisar cada euro gastado en nuevos contratos. Todos estos aspectos convierten la renovación de Oblak en una guerra de guerrillas repleta de malabarismos económicos.

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