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Historias de Fútbol

'Cuadernos de Fútbol': 150 números dedicados a la historia y estadística del deporte rey (XII)

Duodécimo artículo de Historias de Fútbol, de la mano de CIHEFE, destacando los 150 números de la revista digital Cuadernos de Fútbol.

Duodécimo artículo de Historias de Fútbol, de la mano de CIHEFE, destacando los 150 números de la revista digital Cuadernos de Fútbol.
CIHEFE

Coincidiendo con el 36º aniversario del CIHEFE, aparece el número 150 de Cuadernos de Fútbol, la revista digital en la que cada primero de mes la asociación pone a disposición del gran público una serie de artículos caracterizados por su originalidad, rigurosidad e independencia. En el mes de septiembre de 2014 la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reconoció a través de su base de datos Latindex los Cuadernos de Fútbol como una revista de carácter científico y calidad universitaria. Nunca antes ninguna publicación española había logrado tan importante reconocimiento en este campo de la investigación histórica. El bagaje de textos de la revista supera ya el millar de artículos y trabajos que se vienen publicando desde el 7 de julio 2009, fecha en que Internet acogió el primer número.

Para el CIHEFE Cuadernos de Fútbol tiene un valor añadido desde su propia concepción. Por un lado porque es la heredera de un anterior Cuadernos de Fútbol publicado a propuesta de nuestro admirado Félix Martialay (Burgos, 6 de octubre de 1925 – Madrid, 9 de septiembre de 2009, presidente de honor de CIHEFE tras su fallecimiento) como separata dedicada a la historia del fútbol en la revista Fútbol de la RFEF entre los años 1999 y 2002. Y por otro, porque recuperaba el medio de conexión que había entre la asociación y sus miembros a través del Boletín Oficial del CIHEFE, del que entre 1987 y 2001 se habían publicado 70 números dedicados principalmente a la estadística histórica del Campeonato Nacional de Liga. Por todo esto y porque además sirve para poder hacer llegar nuestra iniciativa a muchas más personas aprovechando los recursos de esta herramienta digital.

Uno de los motivos que provocó la aparición del CIHEFE fue comprobar que la historia del fútbol no era como nos la estaban contando. Un error inicial reaparecía una y otra vez en las diferentes versiones hasta convertirlo en una verdad. En muchas ocasiones porque desde el principio faltó rigor y después hubo exceso de confianza en la versión inicial a la que se acudió sin mediar ninguna comprobación. Otras, la historia se difuminaba bajo interpretaciones de los hechos más o menos interesadas o partidistas lo que podía llevar al aficionado a tener una noción equivocada de ciertos episodios históricos. Y finalmente, porque la memoria colectiva es más frágil de lo que parece, de ahí que hasta personajes, torneos y hazañas hayan caído en el olvido.

La figura de Gustavo Bueno

El fútbol es un deporte que, lejos de lo que a muchos gusta tildar de sencillo, ofrece una complejidad enorme porque es el reflejo mismo de la sociedad. Considerado en vida como el mejor filósofo español, Gustavo Bueno Martínez (1924 – 2016, nombrado socio de honor del CIHEFE por su colaboración con esta institución) en el I Foro Félix Martialay nos hablaba del fútbol concebido como un único cuerpo, formado por un núcleo –aquello que sucede propiamente en el rectángulo de juego- y una envoltura exterior –la grada, la televisión, los reglamentos, su historia- de la que deriva esa trascendencia social, política e incluso religiosa que tiene este deporte. En definitiva, todo es en sí la esencia del fútbol: si desapareciese el envoltorio también dejaría de tener sentido el núcleo, ya que a lo sumo se convertiría en un juego insignificante.

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Si entendemos mínimamente el sentido de esta exposición, el fútbol es un espectáculo deportivo y a la vez una forma de entender la vida lo que abre casi infinitas opciones para abordarlo. Por todo esto, si se pretende entender la historia de este deporte, el objeto cobra una dimensión mucho mayor que una tabla de resultados o el listado de campeones de una competición transformándose en un reto poder explicar su natural complejidad a través de los tiempos. Y este reto solo se puede afrontar utilizando una metodología de investigación.

El principio básico para la investigación histórica es la documentación. Es la fuente primaria que no admite interpretación: actas, contratos, cartas, informes, facturas, partidas de nacimiento, fotografías… una vez comprobada su autenticidad.

Después está la prensa y publicaciones contemporáneas del momento como testimonio vivo de los acontecimientos, donde hay que diferenciar las declaraciones de los protagonistas y sus posibles entrevistas, las crónicas o relatos de los hechos y los artículos de opinión en los que una firma con repercusión social evalúa subjetivamente el objeto de estudio. Cierto es que toda esta información debe estar debidamente contextualizada tratando de reconstruir las circunstancias que en realidad incidían en esos momentos y evitar así reinterpretaciones bajo una perspectiva condicionada por prejuicios actuales.

En un tercer lugar siguen las publicaciones realizadas por los protagonistas recogidas en textos como memorias, historias, relatos y entrevistas muy posteriores a los hechos comentados. Sin dejar de ser versiones personales y testimonios, estos relatos suelen diferir e incluso contradecirse con lo que se había manifestado en su día. Las causas de estas diferencias también tienen que ser evaluadas, ya que este donde dije digo, digo Diego puede tener muy distinta casuística.

Y finalmente, la bibliografía pertinente en la que el crédito de la exposición queda supeditado al del autor. Así, al igual que hemos encontrado investigadores que nos sirven de ejemplo, también hay que lamentar que en el mercado existe un alto número de publicaciones que por su parcialidad, falta de rigor, dejadez y sus fines comerciales pisotean hasta el ridículo el significado de la Historia. En este sentido, el término oficial, en vez de ser un apoyo suele convertirse en un verdadero obstáculo ya que las versiones oficiales de la historia de los clubs siempre omiten los episodios negativos y más comprometidos.

Félix Martialay, fundador de ‘Cuadernos de Fútbol’

Con ello es inevitable nombrar a Félix Martialay, verdadero maestro en esta materia. Recibió la insignia de oro de la RFEF en reconocimiento por ser el mejor historiador nacional de la historia del fútbol. Sus exposiciones destacan por llevar la documentación más rigurosa y completa posible en cada caso, sustentadas por las declaraciones de los protagonistas y aderezadas con los artículos de opinión de ideologías enfrentadas y representativas de todas las partes implicadas, de tal manera que el lector puede formar una propia opinión libre sobre el asunto tratado independiente al hilo narrativo con el que Martialay impulsa su narración histórica.

Los artículos de Cuadernos de Fútbol siguen estos modelos aquí expuestos para esclarecer ese pasado difuso y recuperar aquellos acontecimientos que merecen el recuerdo del aficionado en general. Por eso gozan de un gran prestigio y cada vez son más los periodistas e historiadores que los consultan citándonos entre sus fuentes, lo que es para nosotros un orgullo y una satisfacción. Sería absurdo por nuestra parte no divulgar aquello que hemos encontrado o recuperado, porque somos partidarios de compartir toda la información y que esta esté en conocimiento de una mayoría. Sin embargo todavía hay algunos que por los datos y comentarios que incluyen en sus textos no pueden ocultar que proceden de nuestra revista aunque tienen la mala práctica de no nombrarnos. No es de nuestro agrado, pero es una realidad.

A lo largo de este millar de artículos publicados en nuestros 150 números se han tocado prácticamente todos los temas que puedan estimular la curiosidad del lector en general o del seguidor de un equipo en particular.

Por llevar un hilo cronológico, dado que responder a la historia es uno de nuestros objetivos, se pueden consultar textos que hacen referencia al origen del fútbol en España, la localización de los primeros partidos, la identificación de sus primeros protagonistas, su procedencia, convicciones ideológicas o su importancia para que este deporte acabase echando raíces e intimando con la esencia de nuestra sociedad.

Lógicamente, tras la etapa inicial llegó la fundación de los primeros clubs de fútbol. En Cuadernos de Fútbol se ha venido dando cuenta de procesos muy complejos, tanto que ha dejado más de una vez descolocada la versión oficial de más de un club.

Y con los clubes asentados en su propia identidad llegaron las competiciones. La revista aborda este apartado con una amplia variedad artículos. Una parte importante de estos trabajos sirven para documentar, revisar y esclarecer la naturaleza de las mismas, su desarrollo y su trascendencia en la historia del fútbol. En muchos casos se ha llegado a conclusiones inesperadas y desconocidas para el público mayoritario. También se han recuperado muchos torneos olvidados de la memoria colectiva y que en su momento tuvieron especial relevancia. En otros casos, la exposición narrativa se ha desarrollado a través de una serie de artículos para ir recuperando datos del pasado con una visión más actualizada. Eso ha dado paso a artículos de contenidos estadísticos que se caracterizan por aplicar unos criterios definidos e independientes que por su seriedad han sido especialmente divulgados por los medios de comunicación.

No pueden faltar artículos dedicados a los protagonistas de la historia del fútbol en los que exposición biográfica tenía un papel principal. En muchas de ellas se aportan datos que tras una larga y minuciosa investigación hasta el momento eran ignorados. Se ha identificado a jugadores de los que prácticamente no se sabía nada, se han corregido nombres y fechas de nacimiento, se ha desvelado orígenes desconocidos, y también se ha hecho un seguimiento de la carrera deportiva y extradeportiva de muchos personajes.

La Guerra Civil

Un apartado que se puede entender como material sensible es la historia del fútbol durante la Guerra Civil. Cuadernos de Fútbol ha sabido responder con rigor a los pasajes más comprometidos de este doloroso episodio de nuestra historia y lo ha hecho, a diferencia de los políticos actuales, evitando reproducir el violento enfrentamiento ideológico de entonces a base de ceñirse a la compilación ordenada de documentos. Solo así se puede profundizar debidamente en un periodo que hasta ahora la bibliografía histórica había ignorado o no se había atrevido a investigar. Con ello también se ha rechazado textos redactados bajo el absurdo partidismo. Se ha hecho por igual, tanto de la versión que hubo a partir de 1939, como de la que hoy malos profesionales airean a gusto de algunos partidos políticos.

Llegando al final de este recorrido deshojando el envoltorio del fútbol al que hacía referencia Gustavo Bueno, en Cuadernos de Fútbol también se han trabajado aspectos sociales como los primeros pasos del fútbol femenino y su irrupción en el contexto actual o la presencia del fútbol en el cine desde casi sus inicios -¡la primera película de producción española de cine sonoro fue fútbol, amor y toros!- o políticos como la repercusión del secesionismo en el fútbol nacional y regional.

En efecto, son 150 números de la única publicación de historia del fútbol con reconocimiento internacional de nivel universitario y científico. Más de mil artículos dispuestos para que el público en general pueda disfrutar.

* José del Olmo es vicepresidente primero del Centro de Investigaciones de Historia y Estadística del Fútbol Español (CIHEFE)

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