
El entrenador del Atlético de Madrid, Diego Pablo Simeone, se mostró satisfecho pero prudente este jueves tras la contundente victoria de su equipo ante el FC Barcelona en la ida de las semifinales de la Copa del Rey. A pesar del abultado resultado, el técnico quiso mantener los pies en el suelo advirtiendo de que "la eliminatoria no está terminada" y apeló a la humildad para afrontar la vuelta.
Desde la sala de prensa del Riyadh Air Metropolitano, el preparador argentino valoró la conexión con la afición durante los primeros cuarenta y cinco minutos. "Fue un primer tiempo con una energía muy buena, pero esa energía es del estadio", señaló Simeone, destacando la capacidad de sus jugadores para interpretar el encuentro y mostrar personalidad ante un rival de la entidad del conjunto azulgrana.
El 'Cholo' destacó la inteligencia táctica de sus atacantes para castigar al rival. "Interpretamos el partido bien con Giuliano, Julián Álvarez, Griezmann y Lookman", explicó, subrayando cómo supieron aprovechar los espacios que el rival provoca. Para el técnico, el equipo logró devolver a la grada la "ilusión" que los hinchas demandan en noches de semifinales.
Sobre el desarrollo del juego, Simeone reconoció que no imaginaba un triunfo de tal magnitud, pero sí confiaba en el planteamiento. Elogió el esfuerzo en la presión alta sobre la salida de balón de los culés, mencionando el trabajo sobre Koundé, Cubarsí y Eric García. "La interpretación de los delanteros fue enorme", aseguró, admitiendo que en la segunda mitad la intensidad de esa presión disminuyó ligeramente.
En el capítulo de nombres propios, el entrenador rojiblanco rompió una lanza a favor de Nahuel Molina, destacando su comportamiento ejemplar y su progresión reciente: "Lo veíamos que estaba en crecimiento". También tuvo palabras para los veteranos como Koke, cuyo esfuerzo calificó de "locura", y celebró el tanto de Julián Álvarez, confiando en que este gol le sirva para "limpiar" su sequía de cara al futuro.
