
El entrenador del Real Madrid, Álvaro Arbeloa, ha asegurado que el árbitro "ha permitido" que el partido de este lunes ante el Getafe CF en el estadio Santiago Bernabéu, que acabó con derrota blanca (0-1), "se jugara a no jugarse". Pese a quedarse a cuatro puntos del líder, el Barcelona, el técnico cree que "no se va a rendir nadie" hasta que acabe la temporada.
"Ha sido un partido que ha tenido muchísimas interrupciones (...) Ni una crítica al Getafe, porque hacen lo que les permiten", declaró en rueda de prensa. Arbeloa reconoció que a su equipo le costó crear ocasiones ante la dificultad planteada por el rival, aunque consideró que fueron "suficientes para haber hecho algún gol", y admitió que hay mucho margen de mejora.
El preparador madridista explicó que el encuentro fue muy diferente al perdido hace una semana en Pamplona. "Nos ha costado enfrentarnos a un rival que se ha cerrado muy bien", analizó, señalando la falta de agresividad y desmarques. Además, apuntó que el equipo tiende a buscar el recurso de Vinícius, pero debe ser una amenaza constante por los dos lados.
Pese al resultado, Arbeloa defendió que tuvieron ocasiones más claras que los azulones, como las de Vinícius, Antonio Rüdiger y Rodrygo. "El fútbol no va de merecer", sentenció, asumiendo que es el único responsable de la derrota y eximiendo a sus jugadores, a los que no reprochó el esfuerzo.
Sobre la situación en LaLiga, fue contundente: "Quedan 36 puntos y no tenemos otro objetivo que luchar por sumar los 36 puntos". Subrayó que cuatro puntos de desventaja es una distancia que pueden recortar, y garantizó que en la casa blanca nadie va a tirar la toalla.
El técnico rechazó utilizar las ausencias de estrellas como Jude Bellingham y Kylian Mbappé como justificación del tropiezo. "Somos el Real Madrid y no puedo poner excusas", recalcó, confiando en que los jugadores lesionados se recuperarán pronto para ayudar a la plantilla.
Respecto a las decisiones tácticas, justificó la sustitución de David Alaba por una pequeña sobrecarga en el descanso. Además, comprendió la pitada de la afición por el cambio del canterano Thiago Pitarch: "Se merecía la ovación, y acepto y entiendo que me pitasen".
Finalmente, lamentó la expulsión de Franco Mastantuono, incidiendo en que "son cosas que no pueden pasar", y constató que las amarillas de Dean Huijsen y Álvaro Carreras, que dejarán al equipo con importantes bajas en Vigo, fueron lances propios del juego.
