L D (EFE) Laporta ha asistido este martes a la presentación del libro "Bien educados. Una defensa útil de las convenciones, el civismo y la autoridad", del profesor y escritor Salvador Cardús.
El presidente del Barcelona ha asegurado que no es partidario de la pasión, concepto en el que se apoyó la campaña electoral de Joan Gaspart en el verano de 2000 ("Pasión por el Barça"). Esta semana liderará unas jornadas contra la violencia en el fútbol, con motivo del partido Barça-Madrid, después de la sensibilidad mostrada por el abogado y mandatario barcelonista contra los actos violentos.
En su exposición, Laporta se mostraba orgulloso de la actitud de los barcelonistas en el Camp Nou, hasta el punto que subrayó que le gustaba que el partido se siguiese en silencio, a la vez que mostraba su preferencia hacia los aficionados observadores que el bullicio en el graderío. Así, Laporta no esconde que, incluso, le molesta la ola en los estadios, porque entiende que todos estos elementos a veces "estorban el espectáculo".
Laporta recogía el testigo del escritor y filólogo Anton Maria Espadaler, quien en la presentación del libro subrayaba que la pasión era anacrónica y que la elevada formación de los seguidores permite que estos sigan con mayor atención el espectáculo, en lugar de invertir energías en el ánimo hacia el equipo. No obstante, el presidente precisaba que no considera que la pasión sea una condición completamente negativa, pero sí que insistió en que algunas de las manifestaciones de los apasionados en el deporte "estorban".
Además, Laporta entiende que en un campo de fútbol también se pueden "liberar emociones" y que los deportistas son lo que deben encargarse de hacer reaccionar a los aficionados y no al revés. Estos planteamientos de Laporta y Espadaler surgieron cuando se planteó si el deporte dejaría de provocar pasión en el caso de que no llevase implícita cierta dosis de mala educación.
Referido al FC Barcelona, el máximo dirigente del Barça volvió a revisar sus tesis acerca de que la potenciación del civismo es la única forma posible para crear una convivencia pacífica en el fútbol. "Nosotros queremos potenciar el valor del civismo porque tenemos una gran responsabilidad en el espectáculo deportivo. Nosotros (directivos) tenemos que adoptar más que nunca una conducta educada. Cabría esperar, sin caer en formas arcaicas, que se acabe por aplaudir al rival cuando sale al campo, tirar la pelota fuera cuando alguien ha caído lesionado, darle la mano al adversario y otras muchas pequeñas cosas", precisaba Laporta.
