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Liga

El Barcelona expulsa al Atlético de la lucha por la Liga (2-0)

El conjunto rojiblanco jugó más de una hora con uno menos por roja directa a Diego Costa. Suárez y Messi ponen el alirón a tiro del Barça.

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Piqué con Costa tras la expulsión del delantero. | EFE

Nadie duda de la existencia de jugadores como Diego Costa, Luis Suárez o Sergio Ramos que tienen dentro de su ADN competitivo y futbolístico un punto de agresividad que en muchas ocasiones les juega malas pasadas a ellos en particular y a su equipo en general. Como se suele decir "hay que quererlos como son si pertenecen a tu equipo y odiarlos deportivamente si juegan en el rival", porque si no tocasen el lado oscuro en algunas ocasiones no darían el plus que le dan a sus respectivos equipos cuando esa intensidad se traduce en ganas de comerse el césped.

¿Cuál es el problema entonces en casos como el de Diego Costa en Barcelona? Que aún nadie sabe cómo se mide y cómo se juzga a este tipo de jugadores porque, muchas veces, cada uno de los mismos tiene sobre ellos una vara de medir, o muy corta o muy larga. Ojo, si Diego Costa, expulsado a la media hora del Barcelona-Atlético, insultó al colegiado y de la madre de la que se acordó fue de la de Gil Manzano, se acabó el debate en torno al choque. Roja como una catedral y papeleta para el delantero de Lagarto que tendrá que dar explicaciones de por qué con 30 años no sabe controlarse.

Si hay insulto de Costa, el debate se minimiza, pero aún existe y alguien tendrá que tomar medidas sobre lo que se puede y no se puede hacer en un terreno de juego. Medidas de verdad, no normas a interpretar según el infractor o el juez que imparte justicia. Aparte de esto, el Barcelona cerró la Liga en el Camp Nou ganando por 2-0 a un Atlético que jamás tiró la toalla y que aguantó vivo hasta los minutos finales jugando, incluso estando con 10, como muchos le exigían en las grandes citas.

El rojo, el color del partido

Parece mentira que con los jugadores que había sobre el terreno de juego entre los que se contaban Messi, Griezmann, Suárez, Costa, Oblak o Ter Stegen, todo un Barcelona-Atlético con la liga en juego se decidiese por una roja y con el mundo futbolero pendiente de si una expresión malsonante tiene un "te" o un "me" para calificar a una madre ajena o propia. Fue una pena que todo se redujese a eso, pero es que no se puede sacar otra lectura del choque en el Camp Nou.

Se puede hablar de lo bien que estuvo San Jan Oblak sacando una y otra vez todos los intentos del Barcelona por anotar el 1-0. El esloveno, un pulpo con dos manos que parecen ocho. También se puede describir la valentía del Atlético, tanto con once como con diez, para hacer el partido que muchos llevaban tiempo pidiéndole al Cholo en escenarios grandes, es decir, valentía y ataque sin renunciar al equilibrio defensivo. Tampoco hay que dejar de lado el golazo de Luis Suárez y el descomunal gesto de calidad de Messi para el 2-0 final. Sí, todo eso se puede decir y se debe decir, pero es innegable que todo lo dicho está condicionado por la roja a Diego Costa.

Antes de la roja, partido igualado y Liga en el aire. Después de la expulsión, rezos y coraje atlético con tranquilidad y sensación de control en el Barcelona. Hasta que llegó la roja al delantero del Atlético de Madrid, el cuadro de Valverde vio a un rival al que no está acostumbrado a ver. Simeone puso a Costa y Griezmann arriba con Thomas, Koke, Saúl y Rodrigo en el medio, pero no se echó atrás para esperar a los locales. El Atlético fue al Camp Nou a ganar y por momentos creyó que podía hacerlo. Sin Costa y hasta la entrada de Morata en la segunda parte, los rojiblancos vivieron de Oblak, de la inteligencia de Griezmann para leer los partidos y de algún chispazo de Correa. Poco más tenían con 10.

El Barcelona, por su parte, pensó que bastaba con una avalancha de picotazos a rachas para acabar marcando el primer gol, sin embargo, esa falta de contundencia en los locales, sobre todo gracias a Oblak, hizo que el Atlético nunca se viese fuera del partido. Sólo un golazo de Luis Suárez en los últimos diez minutos de partido acabó con la resistencia madrileña y, por lo tanto, con la lucha por la Liga.

Sin hacer un gran partido, el Barcelona ganó 2-0 al Atlético y ya tiene su 26º liga en el bolsillo. Los rojiblancos, por su parte, tienen varios días para pensar en ese "te" o ese "me" que marcó el partido clave por la Liga. La madre de todas las decisiones fue la de Gil Manzano y aún no se sabe si esa madre fue la del árbitro o la de Costa.


Ficha técnica

FC Barcelona, 2: Ter Stegen; Sergi Roberto (Semedo, min. 84), Piqué, Lenglet, Jordi Alba; Sergio Busquets, Rakitic, Arthur (Malcom, min. 63); Messi, Coutinho (Aleñá, min. 80) y Suárez
Atlético de Madrid, 0: Oblak; Arias (Correa, min. 34), Godín, Giménez, Filipe Luis (Morata, min. 58); Sául, Rodrigo (Juanfran, min. 88), Thomas, Koke; Griezmann y Diego Costa

Goles: 1-0, min. 85: Luis Suárez; 2-0, min. 86: Messi
Árbitro: Gil Manzano (Comité extremeño). Mostró cartulina amarilla a Thomas (min. 27), Jiménez (min. 28), Godín (min. 28), Saúl (min. 71), Piqué (min.74), Lenglet (min. 78) y a Luis Suárez (min. 86). Expulsó con roja directa a Diego Costa (min.28)
Incidencias: 92.453 espectadores asistieron al encuentro en el Camp Nou. Partido de la trigésimo primera jornada de LaLiga.

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