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Las recomendaciones deportivas de LD durante la cuarentena por el coronavirus: 'Un domingo cualquiera' (II)

Sergio Valentín continúa en LD su serie de recomendaciones de películas, series y documentales de temática deportiva durante la cuarentena.

Al Pacino (c), Dennis Quaid (d) y Jamie Foxx, en Un domingo cualquiera. | Fotograma

Soy consciente de estar practicando el más complicado equilibrismo con esta recomendación. Estoy subido a una rueda, sobre una cuerda que está a 50 metros del suelo, mientras hago malabares con bolas de fuego, al sugerirles una película de NFL o, como se le conoce en España, fútbol americano. Es el segundo día y no tendría por qué asumir este riesgo, pero me estaría traicionando a mí mismo si no les digo que tienen que ver Any Given Sunday o, como se tradujo en España, Un domingo cualquiera. Una película que en su día pasó sin pena ni gloria por Europa por ser un deporte incomprendido. Un error inicial porque el paso del tiempo le ha hecho ganar fama y reconocimiento entre el público. No es una cinta cualquiera.

Como es bastante probable que no me den ni dos líneas más de confianza tras haber leído las siglas 'NFL', les daré un argumento para intentar arañar unos segundos más en su lectura. Si no les convence, les permito irse a seguir navegando por Libertad Digital. Pero si les llama la atención, por lo menos lean hasta el final. Allá va: la película tiene un reparto que encabezan Al Pacino, Jamie Foxx, Cameron Diaz, Dennis Quaid, James Woods y Charlton Heston y todos están bajo la dirección de Oliver Stone, su última gran película tras varias cintas brillantes como Wall Street, Nacido el 4 de julio, JFK y, por supuesto, Platoon. Casi nada, ¿eh? ¿Les he convencido algo? Muchas veces Hollywood, como si se tratara de la hora punta del metro, junta a muchas estrellas con el objetivo de ocultar un guión sin contenido, aunque eso es más del Hollywood de los últimos años. Esta película es de 1999 (21 años) y todo el que la ha visto se guarda un grato recuerdo de las muchas y variadas escenas y mensajes motivacionales que tiene.

Es probable que el discurso de Al Pacino y su "pulgada a pulgada, hasta el final", lo hayan escuchado en varias ocasiones. Si no es así, les tengo que advertir, claro. Lo escucharán y tendrán más ganas de salir a la calle a comerse el mundo, pero recuerden que no pueden porque tienes que obedecer a rajatabla el hashtag de la cuarentena (#quedateencasa) viendo a los Tiburones de Miami luchando por cada pulgada para meterse en los playoffs.

No tienen por qué entender las reglas de este deporte. No es para nada necesario. Pueden extrapolar esta película a la de un club de fútbol que tiene metas relativamente altas. Imagínense que, tras haber ganado dos Ligas, no paran de perder, el público deja de asistir al estadio, la prensa no deja títere con cabeza y atiza a todos, desde la presidenta (Cameron Díaz), a las viejas estrellas (Dennis Quaid) o al entrenador que les ha llevado a la gloria (Al Pacino).

El entretenimiento está garantizado porque la película no te da ningún segundo para respirar. Perdón, cuando Pacino se toma una copa en una de sus noches de insomnio, sí hay un momento de relax sin discusiones, fiestas de lujo, golpes o decisiones trascendentales. ¿Es una americanada? Pues un poco sí, pero también tiene muchas reflexiones sobre la fama efímera, el deporte en equipo, la fidelidad, la sinceridad, el dinero, la supuesta vida idílica de los deportistas y una batería de frases para el recuerdo. Al Pacino se come la pantalla con una estupenda caracterización y pueden ver a un ganador de un Oscar, Jamie Foxx, en sus inicios.

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