
L D (EFE) Con sólo dos minutos de juego en toda la temporada, ante el Sporting de Lisboa, Sylvinho asegura que quejarse por su escasa participación "pocas ventajas" podría reportarle, por lo que subraya su disposición a "seguir entrenándome con ilusión" para "aportar todo lo posible a mis compañeros". "Ya no tengo edad para rabietas", insiste el brasileño, "entiendo el fútbol y sé que hay mucha competencia, sé que esto no es sencillo, pero debo gestionarlo yo mismo; entrenarme y esperar oportunidades".
Pese a que su presencia en el equipo se limita a una testimonial participación en un partido europeo y a una convocatoria de Liga, Sylvinho dice que no se arrepiente de haber renovado su contrato con el Barcelona y explicaba que el propio Aitor 'Txiki' Begiristain le comunicó que el club quería contar con él "al menos un año más". "Estoy encantado en la ciudad y en el club", abunda, "y mientras tenga estas ganas y esta ilusión de seguir trabajando, seguiré hacia delante. Es duro, pero tengo que esperar".
Sylvinho, además, celebra el buen momento del equipo azulgrana, aunque previno de la relajación y advierte de la dureza del próximo partido, ante el Athletic de Bilbao. "Si pensamos que iremos de paseo, nos van a pegar un buen repaso", explicó de manera muy gráfica, "porque es bueno tener confianza, pero siempre en dosis equilibradas".
El jugador brasileño se negaba a comparar los métodos de trabajo de Pep Guardiola con los del holandés Frank Rijkaard "porque cada profesional tiene su línea de trabajo y no tengo ninguna queja con ninguno". "Al final, mandan los logros. Aquí los hemos tenido, y ahora, con esta línea de trabajo, podemos lograr cosas muy importantes también".
El brasileño lamenta además la sanción de la UEFA al Atlético de Madrid -"es una pena"- y comenta que los jugadores rojiblancos "deben de estar fastidiados" porque no tuvieron ninguna responsabilidad en los incidentes durante el partido ante el Olympique de Marsella.
Cuestionado sobre los problemas generados por la negativa de la Federación Inglesa a jugar en Madrid un amistoso ante España, alegando los comentarios racistas surgidos en un partido anterior, Sylvinho niega que España sea un país racista, aunque lamenta que "haya quien se mezcla con la gente para perder los papeles". "A nivel general, España es un país acogedor y que en seguida recibe al extranjero sin mayores problemas", añade.
