LD (EFE) Almunia considera que después de cinco años de experiencia, dichas normas han mostrado "ciertas deficiencias" y mencionó tres en particular. El marco fiscal, dijo en primer lugar, "carece de incentivos para la adopción de un comportamiento prudente en coyunturas favorables". Segundo, "no es suficientemente estricto en lo que se refiere al criterio de deuda del Tratado". Y, en tercer lugar, "hemos observado", aseguró Almunia, "considerables desvíos respecto de las sendas de ajuste previstas".
En general, resumió, "la aplicación del Pacto no siempre ha sido coherente con la ambición y las disposiciones del Tratado, lo que ha llevado a una pérdida de credibilidad y adhesión al mismo y, finalmente, a una incertidumbre institucional a nivel europeo". "Lo más importante del debate sobre el Pacto no es, por tanto, si algunos de sus preceptos necesitan un grado mayor o menor de flexibilidad, sino la necesidad de que sus reglas sean capaces de afrontar con racionalidad económica las necesidades de una unión económica y monetaria que tiene un bajo potencial de crecimiento y tropieza con serios problemas estructurales", afirmó.
El aspecto más polémico del ajuste propuesto por Almunia tiene que ver con el intento de la CE de tener en cuenta las "circunstancias especiales" de cada país a la hora de definir el objetivo de déficit a medio plazo. El eurodiputado del PP español José Manuel García-Margallo acusó a Almunia de propugnar "veiticinco reglas distintas en función del país al que se apliquen" y le reprochó que "encomiende a los gobiernos la aplicación de las normas que están obligados a cumplir.
En general, resumió, "la aplicación del Pacto no siempre ha sido coherente con la ambición y las disposiciones del Tratado, lo que ha llevado a una pérdida de credibilidad y adhesión al mismo y, finalmente, a una incertidumbre institucional a nivel europeo". "Lo más importante del debate sobre el Pacto no es, por tanto, si algunos de sus preceptos necesitan un grado mayor o menor de flexibilidad, sino la necesidad de que sus reglas sean capaces de afrontar con racionalidad económica las necesidades de una unión económica y monetaria que tiene un bajo potencial de crecimiento y tropieza con serios problemas estructurales", afirmó.
El aspecto más polémico del ajuste propuesto por Almunia tiene que ver con el intento de la CE de tener en cuenta las "circunstancias especiales" de cada país a la hora de definir el objetivo de déficit a medio plazo. El eurodiputado del PP español José Manuel García-Margallo acusó a Almunia de propugnar "veiticinco reglas distintas en función del país al que se apliquen" y le reprochó que "encomiende a los gobiernos la aplicación de las normas que están obligados a cumplir.
